Estamos acostumbrados a verla correr desde la llave, la ducha o en la lavadora, pero ignoramos qué pasa con ese porcentaje de agua que fluye y que no ocupamos. Por ejemplo, ¿te has preguntado qué ocurre con el agua que usamos para ducharnos, luego de que se va por ese pequeño orificio de la tina? ¡Sorpresa! Pasa a un nuevo proceso y recibe otro nombre. ?  Veamos.

Para sorpresa de algunos, cualquier persona podría reutilizar aguas, que reciben el nombre de residuales… siempre y cuando tengan un tratamiento previo y cuente con autorización del Ministerio de Salud para ello.

Así lo asegura Gabriel Caldés, experto en materias de aguas sanitarias: “Un buen ejemplo de esto son las parcelas de agrado, que cuentan con pequeños sistemas de tratamiento de aguas servidas y las usan para regadío”, explica.

Para referirnos correctamente a este tipo de líquidos residuales, es necesario precisar que cuando provienen de las viviendas se les denominan aguas servidas. En el caso de las industrias, reciben el nombre de Residuos Líquidos Industriales (Riles).

¿Qué pasa en el sector industrial?

“Las aguas residuales que no sean tratadas no se pueden volver a utilizar. Para que tengan un uso posterior, deben ser obligatoriamente tratadas”.

La situación descrita anteriormente se repite a otra escala en las grandes industrias y en sectores como la agricultura. Según la definición de la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS), por ejemplo, las aguas residuales “contienen materia orgánica e inorgánica, organismos vivos y elementos tóxicos, entre otros, que las hacen inadecuadas para su uso, y es necesaria su evacuación, recolección y transporte para su tratamiento y disposición final”.

Una característica fundamental de las aguas residuales es que deben pasar por un proceso de tratamiento: son recolectadas por las empresas sanitarias a través de los colectores de alcantarillado urbano, luego llegan a las plantas donde se les aplica el tratamiento correspondiente, para finalmente disponerlas en ríos, lagos, canales o el mar y volver a usarlas.

Agua de riego para la agricultura
Un porcentaje de las aguas resudiales que se reutilizan se destinan a la agricultura.

Para Gabriel Caldés, su tratamiento es de suma importancia: “Las aguas residuales que no sean tratadas no se pueden volver a utilizar. Para que tengan un uso posterior, deben ser obligatoriamente tratadas y estas se disponen en los afluentes de acuerdo a la calidad exigidas por la norma sanitaria y que, al menos, permitan su uso para el riego”, asegura.

Si bien es cierto que se trata de una práctica sustentable, Gabriel Caldés es cauteloso respecto de la reutilización de la totalidad de las aguas residuales. “Deben darse ciertas condiciones para que exista interés en su uso. Por lo general, son importantes en zonas desérticas, como en el norte del país, y en períodos de sequías prolongadas, como ocurre hoy en la zona centro, norte y parte del sur”, explica el experto.

Ahora ya sabes que existe una probabilidad de que el agua con la que lavas la loza todos los días, recorrerá un largo camino para ser utilizada nuevamente, en el caso de nuestro país, principalmente en la minería y el riego; como también existe la posibilidad de que las frutas y verduras que se cosechan en el país, han sido regadas con agua debidamente tratada y reutilizada. ?

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