Nuestro cuerpo necesita estar hidratado; por eso, es muy importante consumir abundante frutas y agua potable (no jugos ni bebidas azucaradas: a-g-u-a). Pero ¿qué pasa si vives en una zona sin acceso a ella? En ese caso, deberás aprender a purificar el agua, para que la bebas tranquilo.

A continuación te enseñaremos cuatro formas en las que puedes quitar impurezas que el agua de ríos, arroyos u otras fuentes naturales podrían traer. Recuerda que si no lo haces, y la bebes directamente, podrías tener algunos problemas de salud, tales como diarrea, hepatitis y tifus, entre otras.

1. Método de filtrado manual

Primero debes juntar el agua y dejarla reposar durante dos horas, aproximadamente. Luego, deberás filtrarla con una tela o un filtro artesanal (un contenedor compuesto de arena gruesa, carbón y gravilla).

Para que los resultados sean aún mejores, puedes usar un tela debajo de la capa de gravilla final, antes de que el agua ya filtrada caiga en una botella o frasco (¡limpio!) que servirá de receptáculo. Pero ojo, porque no podrás tomar el agua sino hasta que la hayas desinfectado. ¿Cómo hacerlo?

  • Añade dos gotas de cloro por cada litro de agua.
  • Hierve el agua durante, al menos, 10 minutos.
  • Si cuentas con ellas, usa pastillas efervescentes desinfectantes, siguiendo sus instrucciones de uso.

2. Método con la ayuda del sol

Si vives en una zona donde hay mucha luz solar todo el día (por ejemplo, en el Norte de Chile), puedes eliminar los microorganismos con un sistema llamado SODIS, que consiste en una técnica parecida a hervir el agua.

  • Llena 3/4 de una botella plástica de 1,5 litros.
  • Tapa la botella y agítala durante 20 segundos, aproximadamente.
  • Agrega 1/4 de agua más, para completar la capacidad de la botella.
  • Ponla al sol durante 6 horas (cuida que no le llegue viento).
  • Luego, ponla a la sombra para que vuelva a su temperatura normal.
  • Cuando la vayas a tomar, trata de verterla a través de una tela que sirva de filtro.

3. Método con semillas

Este método, utilizado en varios países, necesita contar con semillas de rábano picante o de moringa. ¿No te suenan para nada? ¡Tranquilo! Puedes conseguirlas en tostadurías o tiendas online.

Una de las gracias es que, para purificar 20 litros de agua se necesitan tan sólo 15 semillas. ? ? Entonces, toma nota:

  • Pon las semillas al sol y deja que se sequen durante tres días.
  • Muélelas hasta que se conviertan en polvo.
  • Añade agua en la cantidad necesaria hasta formar una pasta.
  • Vierte encima de esa pasta el agua que quieras purificar.
  • Revuelve con energía durante 10 minutos.
  • Deja reposar durante dos horas.
  • Procede al filtrado (puedes utilizar una tela).

4. Método de las tres vasijas

Consiste en dejar que todas las impurezas queden en el fondo de un recipiente, para después llevar el agua a otro. Para ponerlo en práctica necesitarás tres vasijas de cerámica, y seguir estas instrucciones:

  • El primer día, en la mañana, llena una de las vasijas con agua, tápala y deja que repose durante dos días.
  • El segundo día, en la mañana, llena la segunda vasija al igual que la primera.
  • Al tercer día, vacía la primera vasija y vierte su contenido en la tercera (cuida de que no se pasen los sedimentos que quedaron en el fondo).
  • Desinfecta el agua (con cloro, hirviéndola o con pastillas).
  • Al cuarto día ya estará lista la segunda vasija, para ser depositada sobre la tercera con agua filtrada.
  • Repite el proceso cuantas veces sea necesario.

Con cuidado y paciencia, estas alternativas te permitirán purificar el agua (prueba con el agua de la lluvia, por ejemplo). Si lo haces, no sólo estarás cuidando tu salud, sino que también aportarás un granito de arena al consumo responsable de agua.

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