Es sabido que el agua que ocupamos en la cocina, en la ducha o para lavarnos las manos y los dientes se va por el desagüe. Lo que pasa con ésta después de que baja por la cañería es un misterio para muchos… pero no para nosotros, que sabemos cuál es su destino: la reutilización.

Para identificarlas y saber a qué procedimientos someterlas, las aguas que ya no ocupamos (llamadas residuales) se dividen en dos grupos. Ya te hemos contado de las aguas negras, y ahora queremos explicarte qué son las grises.

La definición oficial señala que las aguas grises son “aguas servidas domésticas residuales provenientes de las tinas de baño, duchas, lavaderos, lavatorios y otros, excluyendo las aguas negras”. Es decir, todas las que no contengan excremento ni orina.

Como todos (sí, todos) somos productores de aguas grises en nuestras casas y en las industrias, existen proyectos de ley que buscan regularlas y, sobre todo, aprovecharlas de mejor manera.

Política y tratamiento

El proyecto apunta a reutilizar y ahorrar las aguas grises que se pierden luego de que nos duchamos, lavamos los platos, echamos a andar la lavadora o regamos el jardín. El reglamento establece los destinos que podrán darse a las aguas grises, según de dónde provengan: centros recreativos, ornamentales o industriales, por ejemplo.

Esta iniciativa contempla la creación de un sistema de reutilización de aguas grises; es decir, un conjunto de instalaciones que tengan como objetivo su recolección, tratamiento, almacenamiento y conducción, para su uso en lo que se estime conveniente.

Finalmente, se especifica la prohibición del uso de aguas grises tratadas para el consumo humano, y en general para servicios de provisión de agua potable, procesos de producción en la industria alimentaria, piletas, piscinas, balnearios, etcétera.

Para uso doméstico

Si estás interesado en aprovechar mejor estas aguas, puedes acudir a empresas especializadas en el saneamiento, las que pueden realizar la instalación de pequeñas plantas de tratamiento en tu propia casa.

La empresa Sidecar, por ejemplo, construye plantas domésticas de tratamiento, las que que funcionan con filtros electromecánicos y de desinfección UV. Así, gracias a su capacidad de inactivar microorganismos sin provocar la formación de subproductos dañinos para el medioambiente, se pueden reutilizar para regar o usar en la lavadora.

Así que la próxima vez que te laves las manos y veas cómo el jabón y el agua sucia se va por el desagüe… ¿estarás pensando que se puede volver a utilizar?

LEER ARTÍCULO COMPLETO