Sí, leíste bien: “reciclar el agua”. Es importante señalar que es una práctica que se realiza en otros países, como Israel, donde ya tienen un par de años de experiencia y ventaja en este ámbito, debido a la escasez hídrica cada vez más patente. De hecho, te hemos contado anteriormente qué tipo de aguas se pueden reciclar y en qué consiste su proceso de reutilización.

En Chile, éste es un procedimiento que todavía está ‘en pañales’. Así lo ratifican las cifras que nos entrega Gabriel Caldés, especialista en reutilización de recursos hídricos: “Se producen 1.200 millones de m3 de este tipo de agua al año y no se utiliza más allá del 2% del total”.

En parte, esta cifra se podría explicar por la ausencia de una norma que regule el uso de este tipo de aguas en el país. A su vez, sólo a partir de 2012 el 100% de las aguas servidas son tratadas; si bien representa un avance en la materia, muchos podrían considerarlo como el punto de partida en el proceso de reciclaje de estas aguas.

“Actualmente se está tramitando el reglamento para el reúso de aguas grises, las que representan sólo un 30% de la oferta de aguas residuales disponibles para ser reutilizadas”. Gerardo Díaz, Jefe de Proyecto de la Gerencia de Sustentabilidad de Fundación Chile.

Gerardo Díaz, Jefe de Proyecto de la Gerencia de Sustentabilidad de Fundación Chile nos entrega otra cifra reveladora: “Actualmente se está tramitando el reglamento para el reúso de aguas grises, las que representan sólo un 30% de la oferta de aguas residuales disponibles para ser reutilizadas”.

Para Díaz, la importancia de una norma en este ámbito establecería el marco regulatorio en cuanto a su uso: por una parte determinar la titularidad del dominio sobre estas aguas y por otra, establecer su implementación y futuros usos.

“Surge una necesidad posterior de co-construir un adecuado modelo de negocio para Chile, con participación de diversos actores (públicos, privados y ciudadanos), con el fin de definir las condiciones que generen mayores beneficios para la sustentabilidad, seguridad hídrica y desarrollo, en los territorios que presentan riesgo hídrico”, señala el experto.

El caso de Valparaíso

El Gobierno Regional de Valparaíso encabezó un proyecto que tuvo por objetivo estudiar y evaluar diversas opciones de “nuevas fuentes de aguas”, como lo es la residual tratada. En ese contexto, la Gerencia de Sustentabilidad de Fundación Chile llevó a cabo la investigación, que finalizó en agosto con resultados positivos.

Según el análisis, si se implementaran métodos para reutilizar las aguas residuales:

  • Tendría un impacto en el Producto Interno Bruto (PIB) regional de hasta un 13%.
  • Generaría hasta 83 mil empleos, por el incremento en el desarrollo de bienes en los sectores minería, industria y agricultura.
  • Serviría para regar 27.300 hectáreas de uva de mesa o 10.250 hectáreas de paltos en la región.

Estas cifras que tienen un efecto positivo en cada uno de nosotros y también en nuestro medioambiente: “Entre los impactos del proyecto está la generación de insumos, herramientas y metodologías para una política de reutilización a nivel nacional, además de ser una propuesta alternativa para la falta de agua”, explica el experto.”

“Además, propone que el agua residual se conduzca a una planta de tratamiento, desde donde se pueda redistribuir a los potenciales usuarios”, concluye.

Es decir, si bien se está avanzando en la materia, aún faltan asuntos por resolver. El caso de Valparaíso es un primer paso para comenzar a caminar hacia el reciclaje de un recurso no renovable, como el agua.

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