Cuando comienza el otoño hay que prepararse para los días más fríos y las lluvias, que son muy habituales y necesarias en invierno.  Esto implica no sólo una serie de medidas concretas, como despejar las alcantarillas o canaletas, sino también una verdadera predisposición psicológica.

Porque, a pesar de que se trata de uno de los fenómenos más beneficiosos de la naturaleza, la lluvia ha sido injustamente demonizada en algunas zonas. Sin ir más lejos, es cosa de escuchar las noticias y los matinales para darse cuenta de que se genera exceso de preocupación incluso antes de que el fenómeno comience.

¿Cuál es la consecuencia de esa mala publicidad? Que las personas le tienen miedo a la lluvia; desearían con todas sus fuerzas que no ocurrieran estos episodios, porque piensan que es sinónimo de malos ratos, de inundaciones, de no poder salir a la calle, dejando de lado todo lo bueno que el agua trae consigo.

La lluvia: un regalo caído del cielo. Literalmente.

Es por eso que en Biwil queremos que te vuelvas a encantar con este fenómeno natural, tal como lo hacen en zonas donde están habituados al agua (en el sur de Chile, sin ir más lejos). Aprendamos a querer, a disfrutar y, sobre todo, a valorar a la lluvia… porque harta falta que nos hace.

Inundaciones

Hay que reconocer que es cierto que algunas ciudades se inundan cuando hay lluvias. Lo que pasa es que nosotros mismos hemos ido tapando los conductos regulares por los cuales el agua puede escurrir o ser absorbida. Tenemos ciudades con tanto cemento que no dejamos que se filtre por el suelo, como debería hacerlo en estado natural.

¿Qué queremos decir con esto? Primero: que el problema no es de la lluvia en sí misma, sino cómo los seres humanos nos hemos encargado de impermeabilizar los suelos. Segundo: que debemos tomar medidas a nivel macro (mejores estrategias urbanas) y también en lo doméstico: propiciar los jardines con pasto y evitar los patios de hormigón, por ejemplo.

Si tenemos muchos suelos impermeables, el agua no tiene cómo ser absorbida.

Suelos fértiles

Como seguramente debes recordar de las clases en el colegio, la lluvia es parte del ciclo natural del agua. Esto significa que está diseñada para permitir la vida y el funcionamiento de los ecosistemas.

Por lo tanto, es esencial para el desarrollo de la vida en nuestro planeta. Si no lloviera -como, de hecho, ocurre en algunas zonas afectadas por el cambio climático-, estaríamos en presencia de graves sequías que hacen peligrar la supervivencia de animales y seres humanos.

Por lo tanto, podemos decir que el principal beneficio del agua de la lluvia es hidratar los suelos, para hacerlos fértiles y prósperos en vegetación nativa y zonas de cultivo… asegurando, así, la producción de alimentos que van a satisfacer las demandas de una población cada vez más grande.

La lluvia es buena para toda la vida, en el campo y la ciudad.

Otros beneficios

Pero los beneficios de la lluvia son aun más amplios. Acá haremos una lista con las cosas buenas que trae la lluvia, para que entiendas por qué es tan importante:

✅ Reserva de agua: cuando llueve, se llenan las cuencas de los lagos, lagunas y estanques. Esto permite tener mayores reservas de agua dulce, no sólo para regadío, sino también para satisfacer a las especies vegetales y animales que lo necesitan.

✅ Abastecimiento de luz: las lluvias llenan los embalses que guardan agua para la producción de electricidad. Si no llueve, el suministro eléctrico no está del todo asegurado en las regiones que dependen de la energía hidroeléctrica.

✅ Limpieza del aire: en las ciudades muy contaminadas, como Santiago, es primordial que llueva porque el agua absorbe y arrastra las partículas, limpiando el cielo y permitiendo que las personas respiren mejor aire.

✅ Regulación de la temperatura: el agua de la lluvia ayuda a estabilizar la temperatura ambiente, evitando que haya heladas o temperaturas muy frías.

No le tengas miedo a la lluvia: ¡disfrútala!

✅ Fuente de agua para beber: con los cuidados debidos, esta agua puede ser utilizada para consumo humano, lo que tiene una doble ventaja: no desperdiciamos recursos naturales y ahorramos por concepto de agua potable o embotellada.

✅ Riego gratuito: si tenemos jardines, la lluvia hará por nuestros árboles y plantas lo que, de modo contrario, deberíamos hacer con agua potable. Esto implica consumo de recursos y de dinero.

✅ Alimento para el espíritu: el agua de la lluvia también nos purifica por dentro y nos brinda la conexión con la naturaleza que en el día a día muchas veces perdemos u olvidamos. ¿Qué mejor que apagar la tele, dejar de mirar el celular y acostarse a escuchar el agua caer?

Así que ya lo sabes en vez de desear que no llueva, hay que tomar acciones concretas que permitan que el agua no entre a nuestras casas ni se quede en las calles haciendo pozas. Un análisis sobre nuestra realidad particular nos ayudará a saber dónde hay que afinar el ojo para esperar en las mejores condiciones la próxima temporada de agua.

LEER ARTÍCULO COMPLETO

Comentarios

comentarios

Publicación anterior“Mi sueño es ver las cocinas solares en parques nacionales, plazas y colegios”
Siguiente publicaciónEcoBirdy: muebles nuevos con juguetes viejos