Podría parecer una frase repetida o cliché, pero es más cierta de lo que creemos: debemos cuidar el agua, porque es un elemento fundamental para la vida; no sólo de los humanos, sino que también de animales y plantas.

Sabemos que el agua cubre, aproximadamente, el 75% de la superficie del planeta, por lo que más de alguien podría pensar que es un recurso ilimitado. ¡Error! ⚠️

El problema es que la mayor parte del agua del planeta es salada y, por lo tanto, no es apta para el consumo humano. Sin ir más lejos, sólo el 3% es agua dulce (y eso considera toda la que está solidificada como hielo en las zonas polares).

La crisis del agua

Números más, números menos, el hecho es que la cantidad de agua disponible se está haciendo insuficiente. De hecho, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) es probable que para el año 2025, la mitad de la población mundial vivirá en zonas de escasez de este recurso. ¡La-mi-tad! ? ?

Aunque con énfasis en diferentes causas, esta crisis afecta a zonas geográficas diversas, donde hay diferentes realidades sociales, políticas y económicas.

En los países menos desarrollados, por ejemplo, el calentamiento global es uno de los principales causantes de la escasez de agua. Esto debido el efecto de los gases de efecto invernadero emanados a la atmósfera alteran el ciclo natural de las lluvias, y están causando sequías graves y prolongadas.

En el resto de los países, un gran problema es que el agua está contaminada por los procesos industriales. Al respecto, la Organización de Naciones Unidas (ONU) estima que unos dos millones de toneladas de desechos son arrojados diariamente en aguas receptoras, incluyendo residuos industriales y químicos, vertidos humanos y desechos agrícolas.

¿Y si el agua se acaba?

La OMS señala que “el cambio climático, el aumento de la escasez de agua, el crecimiento de la población, los cambios demográficos y la urbanización ya suponen desafíos para los sistemas de abastecimiento de agua” en todo el mundo.

Es necesario entender la importancia de ese desafío, por cuando si el agua dulce se hace cada vez más escasa, la humanidad tendrá que seguir enfrentando problemas tales como:

  • Alta mortandad: en los países más pobres, alrededor de 4.500 niños y niñas mueren diariamente producto de enfermedades y problemas relativos a la escasez y calidad del agua. La mayoría de las víctimas son menores de 5 años.
  • Escasez en el corto plazo: la ONU estima que dentro de 10 años, 1.800 millones de personas vivirán en países o regiones con escasez total y 2/3 de la población mundial podría hacerlo en condiciones de estrés hídrico.
  • Aumento de enfermedades: la mitad de los habitantes de naciones en vías de desarrollo sufren, directa o indirectamente, afecciones producidas por la falta de agua (por ejemplo, por la contaminación de alimentos regados por aguas no tratadas).
  • Falta de alimentos: la producción agropecuaria depende en gran medida de la disponibilidad de agua. El acceso a una alimentación sostenida y saludable se vería perjudicado para millones de habitantes, pudiendo provocar una mayor pobreza en la población y enfermedades relacionadas con la falta de una nutrición.
  • Problema económico: el agua es un recurso empleado en gran cantidad de actividades económicas, además de la producción de innumerables bienes y servicios. Al faltarnos, también se reduciría el empleo y la disponibilidad de energía, disminuyendo el desarrollo a nivel global.

? Quizás pienses que todo esto es muy triste… pero que, lamentablemente, no tienes cómo cooperar. ¡Te equivocas! En tu día a día puedes hacer pequeñas acciones para ahorrar agua o para reutilizar este necesario recurso. Recuerda que todo suma: tu casa, la de tu vecino, la mía. Todas. ?

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