Durante 2017 y todo lo que va de 2018 se han registrado temperaturas muy altas en varias ciudades de Chile, especialmente en la zona centro-norte; aunque, con el cambio climático, el sur -que solía ser más frío- ahora tampoco se escapa de las olas de calor.

Con días calurosos desde muy temprano en la mañana y máximas que bordean los 30ºC en horario peak, no hay cuerpo que resista. ¡Pero nosotros no somos los únicos que sufrimos! También lo hacen los animales y las especies vegetales.

Estas últimas estarán más estresadas que en otras épocas del año porque, gracias a las altas temperaturas, tienen un mayor requerimiento hídrico. Por lo tanto, debemos modificar la frecuencia y los hábitos de riego.

Es claro que las plantas y el pasto siempre requieren de nuestros cuidados… pero debemos hacerlo procurando ser eficientes en el uso del agua.

Regar a mediodía: fatal

Lo primero a tomar en cuenta es el horario en que procedemos a regar las plantas… el cual puede ser en la noche o muy temprano en la mañana, pero nunca al mediodía. Y no nos referimos solamente a las 12:00 horas, sino que también a las horas posteriores (hasta las 16:00 ó 17:00  horas, aproximadamente).

Ésta es una simple pero efectiva medida de eficiencia energética que permite hacer un uso más racional de los recursos hídricos, evitando la evaporación directa del agua aposada en el suelo producto de la acción de los rayos del sol.

En otras palabras, cuando hace mucho calor el agua se evapora antes de que alcance a penetrar en la tierra -y, por lo mismo, antes de que alcance a ser absorbida por la raíz y la planta pueda ser alimentada-. Esto mismo pasa con todas las especies vegetales, como el pasto, sobre todo con aquéllas que requieren de más agua.

Si regamos a la hora de más calor, el agua se va a evaporar muy rápido. Además, si las gotitas que quedan podrían propiciar un fenómeno parecido a una lupa.

Entonces, si regamos al mediodía estamos siendo ineficientes, ya que necesitaremos más cantidad de agua para lograr los mismos resultados. Fácil de entender, ¿no?

Además hay que considerar que las gotas de agua acumuladas en la plantas facilitan la amplificación del efecto de los rayos ultravioletas sobre ellas, tal como si fuera un efecto-lupa. Esto hace que corran el riesgo de ser quemadas y, finalmente, que se vayan secando.

¿Qué hacer?

Junto con la recomendación sobre el horario de riego, los especialistas aseguran que también se pueden adoptar otras medidas en verano:

  • Si vas a armar tu propio jardín es mejor tener plantas autóctonas en vez de exóticas, porque estas últimas consumen más agua.
  • Instala plantas que resistan mejor las altas temperaturas y requieren menos agua, tales como: verbena, clavel, hiedra o petunias.
  • Utiliza las aguas residuales de tu casa, como la que sale antes de la ducha caliente, la que pones para que el perro tome agua, etc.
  • Prefiere los sistemas automáticos de riego, para que puedas activar el modo nocturno de riego (a la hora de menos calor).
  • Utiliza sistemas de riego de aspersión o de goteo (especialmente para árboles y arbustos). Así se optimiza el uso del recurso.
Los aspersores automáticos son una buena alternativa a la hora de regar, porque racionan mejor los recursos y se pueden programar.

Es obvio que las plantas necesitan ser regadas de forma periódica, pero recuerda que existe una grave crisis de agua dulce en el planeta porque… ¡se está agotando! Por eso es que no están los tiempos para malgastarla, y siguiendo estos consejos podrás hacer tu (pequeña) contribución al medioambiente.

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