¿Eres de los que, como nosotros, alguna vez se ha preguntado adónde va a parar todo lo que se va por el WC una vez que tiras la cadena? Y queda claro que cuando decimos ‘todo’ nos referimos no sólo al agua… ?

Para resolver esa inquietud, lo primero que podemos mencionar es que esa agua que se va por la cañería una vez que usas el baño para hacer tus necesidades tiene un nombre y un apellido, tal como aquéllas que resultan de lavarse las manos o ducharse.

El color de las aguas

Cada vez que usas las llaves del baño o de la cocina, habrá agua que se va por el desagüe. En términos genéricos, éstas se llaman aguas residuales, porque generalmente llevan restos orgánicos o de productos químicos que utilizaste para lavar.

Dependiendo de su composición éstas tienen diferentes usos, y se pueden dividir en dos tipos:

  • Aguas grises: son las que pasan por el lavamanos, lavaplatos, ducha y lavadora, conteniendo solamente algunos residuos de grasas de la cocina, jabón y detergentes.
  • Aguas negras: viene de los WC, por lo que se compone de excremento y orina.

Estas últimas están llenas de químicos inorgánicos (nitrógeno, fósforo, sulfato y cloruro) y también metales pesados y tóxicos (arsénico, cobre, cianuro, cadmio y plomo). Por último, como es evidente, contienen sólidos orgánicos que transportan una gran cantidad de bacterias.

Por eso, en ‘estado natural’ representan un peligro para la salud humana y para el medioambiente. La buena noticia es que hoy en día existen métodos para disminuir ese riesgo e incluso para poder reciclar el agua.

¿Qué pasa con ella?

La naturaleza es tan asombrosa que puede limpiar las aguas contaminadas, en el llamado ciclo del agua. Sin embargo, este proceso natural no da abasto para las aguas negras, por lo que los millones de litros diarios tienen que ser tratados por medios artificiales.

El proceso se hace en plantas de tratamiento de aguas, cuyo objetivo es remover las partículas sólidas en la mayor medida posible, antes de que éstas sean descargadas. De este modo, pueden ser usadas nuevamente, de manera más segura.

¿Nos afectan en algo?

Ya dijimos que, si no son tratadas, las aguas negras podrían provocar daños a la salud. Sin ir más lejos, la mayoría de las enfermedades que se transmiten a través del agua provienen de este tipo de líquido, entre ellas el cólera y la fiebre tifoidea.

No es necesario beber directamente de ella para contraerlas: en algunos casos, basta con consumir alimentos que hayan estado en contacto con los contaminantes, como verduras sin lavar y mariscos crudos.

Por eso, en 2001 Santiago fue la primera capital de la Latinoamérica en elaborar un plan que incluyó la construcción de plantas de tratamiento para hacerse cargo del 100% de estas aguas, que antes iban a parar al Río Mapocho, Río Maipo y al Zanón de la Aguada. ¡Una excelente noticia para el ecosistema! ?

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