A unos cuantos metros del Metro Estación Manquehue, en pleno corazón de la comuna de Las Condes, se encuentra uno de los pulmones verdes más importantes de la Región Metropolitana: el Parque Araucano.

Con sus 22 hectáreas, es un espacio que puede ser ocupado para múltiples actividades: conciertos, festivales de cine, ferias gastronómicas o simplemente para caminar, pasear a los perros, hacer deporte o ir a comer.

Y aunque cuenta con locales establecidos, hoy queremos presentarte una alternativa a los típicos restaurantes o foodtrucks. Hoy queremos contarte de una verdadera zona de picnic urbano, especialmente habilitada para el almuerzo de todo el que encuentre una mesa disponible.

Por un lado, edificios espajados; por el otro, un centro comercial. Pero al medio de todo eso está el Parque Araucano y su zona de picnic.

¿Dónde se ubica?

Las mesas se abren paso entre los árboles.

Por lo general, el principal flujo de personas se produce donde se concentra el comercio, justo por el medio del parque. Allí hay senderos que funcionan como una suerte de pasada directa entre los edificios de oficinas del sur y el acceso al mall Parque Arauco.

Sin embargo, basta con desviarse sólo un poquito del camino para encontrar la zona de picnic. Para eso hay que caminar un par de metros en sentido contrario a la cordillera (o sea, hacia el poniente), a la altura de la zona de juegos, el aviario y la recientemente inaugurada pileta de aguas danzantes.

El sector tiene unas veinte mesas para cuatro personas -o seis, si se sientan más apretadas-, separadas entre por varios metros, lo que les otorga mayor privacidad. El mobiliario está hecho íntegramente de madera y los toldos, de coirón (tal como se puede apreciar en las fotos).

Es muy importante mantener la limpieza de un lugar común, que otros van a ocupar después de nosotros. Por eso, entre cada puesto hay varios basureros, lo que sirve para que los comensales puedan depositar sus desechos después de comer.

Mi experiencia

Después de almuerzo, nada mejor que un descanso en el rosedal.

Tengo la suerte de trabajar a unas cuadras del parque, por lo que voy todos los días a almorzar ahí. Nunca traigo almuerzo desde mi casa, pero paso a comprar a algún local y me dirijo a la zona de picnic… con sol, frío o aunque llueva truene o relampaguee. Literalmente.

Mi experiencia es muy grata: con mis colegas y/o amigos siempre encontramos algún lugar desocupado, aunque no sea una mesa completa. En esos casos, basta con acercarse a algún grupo y preguntarles si podemos compartir el espacio (nunca nos han dicho que no).

Las bancas y las mesas son bastante cómodas, considerando el material con que están construidas. Los toldos funcionan perfectamente como quitasol en verano o como paraguas en invierno, por lo que se puede estar bien protegidos de las condiciones climáticas.

Las personas pueden protegerse del sol -o de la lluvia- cuando se sientan abajo de los toldos de coirón. ¿Qué mejor?

Quienes hacen uso de los puestos son personas que trabajan en los alrededores o grupos de alumnos que van al parque por el día; por lo mismo, el ambiente es muy agradable, tranquilo y seguro. La gente, por lo general, no deja basura y está dispuesta a compartir.

En el verano hay intervenciones urbanas. En este caso, una playa artificial.

Así que el consejo, la invitación, es a ocupar estos lugares. No sólo porque hay una zona de picnic, sino porque está demostrado que almorzar fuera de la oficina tiene múltiples beneficios: desconexión con los asuntos laborales, menos estrés, contacto con la naturaleza, baños de sol, etcétera.

Y si no trabaja por ahí, haga la prueba un día: vaya de paseo, lleve su lonchera con comida desde la casa (o compre un sándwich por ahí). ¡Un picnic al aire libre lo está esperando!

[Todas las fotos son propias].

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