A fines de 1859, el naturalista inglés Charles Darwin publicó El origen de las especies: un libro que revolucionó la literatura y al mundo en general, al proponer conceptos como la selección natural y la teoría evolutiva, aceptados y estudiados hasta hoy por la comunidad científica.

Se dice que para dar con su teoría, Darwin viajó por todo el mundo. Pero la inspiración definitiva la obtuvo de un lugar específico: el archipiélago de Las Galápagos, en Ecuador. Allí comprobó cómo sus especies tuvieron que adaptarse para sobrevivir en un ecosistema único.

Y es que en las islas que componen el archipiélago ecuatoriano es posible encontrar flora y fauna nativa que es exclusiva de esas zonas, con animales y especies vegetales que durante miles de años se adaptaron tanto a su entorno… que ahora sólo pueden reproducirse, vivir y morir ahí.

La iguana terrestre es endémica de una de las islas de Las Galápagos. Ella podría ver afectado su ecosistema con la basura.

Aunque ésa es la mayor importancia de Las Galápagos, en la actualidad también son conocidas por la belleza de sus animales, por su clima templado, sus paisajes exuberantes, colores únicos y sus aguas cristalinas. Un panorama ideal… de no ser porque, al igual que en otras partes del mundo, sus playas se están llenando de plástico. Mal.

¡Hay que hacer algo!

Ni los lugareños ni la comunidad internacional se quedaron con los brazos cruzados frente a esta amenaza. Es por eso que han reaccionado con planes de limpieza y educación, para disminuir al máximo la amenaza que el plástico supone para el ecosistema (y especialmente para las especies endémicas como iguanas, albatros y tortugas).

Estas medidas son urgentes porque, por ejemplo, y tal como explica Jorge Carrión, director del Parque Nacional Galápagos, “muchos animales las confunden con huevos de especies marinas de los cuales normalmente se alimentan”.

El emblemático piquero de patas azules también es muy vulnerable a la contaminación de las playas. ¡Hay que ayudarlo!

En ese contexto, en 2014 una de las primeras medidas fue prohibir la entrada y el uso de bolsas plásticas en el archipiélago. Además, la autoridades están legislando para eliminar todos los envases y utensilios de ese material: platos, vasos, bombillas, etcétera. De hecho, declararon que 2018 será el año contra el plástico, redoblando los esfuerzos para evitar que la basura se produzca allí mismo.

Una de los ejes de esta campaña es un programa de gestión de residuos en Santa Cruz, la isla más poblada del archipiélago y donde se encuentra la ciudad más turística: Puerto Ayora. Con esto han logrado hasta un 45% de recuperación de residuos sólidos reciclables (más que en el resto de Ecuador).

Este programa incluye la gestión no sólo el plástico, sino también otros materiales, como aluminio, los que son enviados al continente para que sean reciclados. Por su parte, las botellas de vidrio son reutilizadas en las casas y comercios de la isla.

En todas las islas hay gran cantidad de pequeños cangrejos de colores… ¡que sólo habitan en ese lugar del mundo!

Todos unidos

Pero eso no es todo. Los residentes también se han unido, para participar en limpiezas constantes de las playas. De hecho, en febrero de 2018 se juntaron para una de las actividades más multitudinarias y exitosas a la fecha, logrando retirar 2,5 toneladas de desechos en un poco más de una semana. ¡Bravo!

A su vez, los pescadores locales se han organizado para participar en limpiezas submarinas, y generan incentivos para que ni sus colegas ni los turistas ni los lugareños boten al mar las bolsas plásticas en las que compran hielo.

Las tortugas de Las Galápagos son las más grandes y longevas del mundo… y cada isla tiene una especie distinta. ¡Cuidémoslas!

A estos esfuerzos se suman los restaurantes y bares, muchos de los cuales están dejando de lado las bombillas de plástico, eliminándolas de sus servicios o reemplazándolas por unas de metal (como las que se usan para tomar mate).

Además, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente incluyó a Ecuador en la campaña Mares Limpios (Clean Seas), el mayor movimiento internacional contra la basura marina, promoviendo alianzas entre los gobiernos, el sector privado y los ciudadanos para detener la contaminación por plástico (del cual Chiletambién forma parte).

El rápido actuar de vecinos y autoridades de Las Galápagos es un ejemplo para todas los países con vastas zonas costeras. Si nos unimos, preocupados por el ecosistema, podemos defender a nuestras especies y asegurar un mejor lugar donde todos podamos vivir en armonía.

Otro clásico son las iguanas marinas, que se ven expuestas a la contaminación de las playas.
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