Quienes deben pasar muchas horas sentados en su lugar de trabajo tienden a presentar malestares físicos y musculares, tales como lumbago, tortícolis o cervicalgia (dolor de cuello). Incluso, muchos expertos aseguran que también es posible que padezcan uno que otro problema sicológico o emocional.

Tanto es así que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ya se pronunció al respecto, señalando que, lamentablemente, el estrés, la ansiedad y la depresión serán las principales causas de discapacidades laborales en los próximos veinte años.

Por eso, los especialistas destacan la importancia de desconectarse de la rutina, relajarse y hacer un poco de ejercicio que combatan el sedentarismo y la monotonía en el lugar de trabajo. Esto es lo que llaman pausas activas, valiosos minutos que ayudan a bajar el estrés y la fatiga, favorecen el cambio de posturas y  mejoran el desempeño laboral.

Estar muchas horas sentados en la oficina puede producir problemas musculares.

En qué consisten

Las pausas activas o gimnasia laboral son un momento de activación que permite un cambio en la dinámica de trabajo. Son breves descansos donde se pueden combinar una serie de movimientos o ejercicios de elongación que fortalecen el sistema respiratorio, cardiovascular cognitivo y músculo-esquelético.

Están orientadas especialmente a aquellos grupos musculares que ejercen el mayor esfuerzo, tales como los del cuello, espalda y brazos, y se deben realizar por lo menos 2 veces al día, con una duración de 5 a 10 minutos.

Al realizar estas pausas hay que tener en cuenta que la respiración debe ser lo más profunda, lenta y rítmica posible, y hay que estar relajado. Junto con esto, es necesario concentrarse en sentir el trabajo de músculos y articulaciones, y no debe existir dolor al realizar las elongaciones.

Las pausas rompen con la rutina y combaten el sedentarismo en la oficina.

“Deben incluir ejercicios de elongación estática para reducir la tensión y la fatiga muscular.  Las pausas deben ser realizadas antes de que el trabajador sienta molestias físicas, cansancio físico o mental. Si ya percibe la incomodidad es porque existen signos de fatiga y cansancio que pueden generar una enfermedad”, explica Carmona.

Por ejemplo, los digitadores debieran realizar micro pausas de 1 ó 2 minutos cada 15 ó 20 minutos de trabajo, o de 10 minutos cada una hora de trabajo continuo. En este período el cuerpo obtendrá la energía necesaria para continuar con las actividades laborales.

Beneficios

Lo ideal es que estas pausas activas sean dirigidas por un especialista como un kinesiólogo o profesor de educación física, o que alguien de la oficina se capacite especialmente para guiar a los demás compañeros.

“Es necesario que las empresas fomenten y faciliten estos espacios que ayudan a romper la rutina y a disminuir la sobrecarga física y el estrés. Esto contribuye a una fuerza laboral más saludable y finalmente impacta en la productividad”, sostiene el kinesiólogo Jorge Carmona, experto en salud laboral.

Para la OMS, el estrés será una de las principales causas de discapacidad laboral en los próximos años.

“Es fundamental que los trabajadores impulsen esta iniciativa, ya que fomenta la creatividad, la productividad, el bienestar general, estimula la circulación y disminuye el ausentismo laboral”, agrega. Además, mejoran las relaciones interpersonales, pues promueven la integración social y disminuyen el riesgo de enfermedades profesionales.

Lo ideal es que sean complementadas con otro break, como salir a almorzar fuera de la oficina, actividad que permite desconectarse y caminar algunos minutos, mejorando la calidad de vida de los trabajadores.

Así que si este sistema no existe en tu oficina ¿qué esperas para proponerlo? Si todos se organizan y lo hacen de manera constante… sólo verán beneficios (personales y colectivos).

LEER ARTÍCULO COMPLETO

Comentarios

comentarios

Publicación anteriorEl Tesla chino
Siguiente publicaciónLos taxis eléctricos se toman Santiago