Ingerir cuatro veces a la semana pescado y tres porciones de frutas al día podría ayudar a estar de buen ánimo.

Durante el invierno hay que ajustarse al clima frío y la falta de sol, un ambiente que ayuda a que aumente la sensación de cansancio, bajando las defensas y propagando virus. Y al entrar y salir de la casa y la oficina o universidad, los cambios de temperaturas propician los resfríos y gripes.

Por eso es muy importante alimentarse bien e ingerir los nutrientes necesarios, con comidas que ayuden a enfrentar el desgano, sin necesariamente subir de peso. Aquí es donde no se deben olvidar los alimentos como las frutas y el pescado, ya que refuerzan las defensas y suben el ánimo. Y como por su fuera poco, ¡son deliciosos!

Según la Organización Mundial de la Salud, un adulto debe consumir al menos 400 gramos o cinco porciones de frutas y hortalizas al día, ya que ayuda a reducir el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles, como las cardiovasculares y algunos tipos de cáncer. Tan importante es comer frutas que para la OMS cada año podrían salvarse hasta 1,7 millones de vidas si se incluyera en la dieta de forma adecuada.

Lamentablemente “el consumo de frutas disminuye considerablemente en invierno y la razón que se esgrime es que al comerla aumenta la sensación de frío, algo que no es cierto”, sostiene el nutricionista Juan José Rojas.

Es que el también docente de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico explica que cuando nos alimentamos con ellas sube “hasta en un 10% nuestro metabolismo celular, generando el aumento en la temperatura corporal producido por las reacciones bioquímicas involucradas en este proceso digestivo”.

El poder de la vitamina C y el omega 3

Rojas asegura que ingerir cuatro veces a la semana pescado y tres porciones de frutas al día podría ayudar a estar de buen ánimo, ya que contienen omega 3 y vitamina C.

“Los responsables de los estados de ánimo son ciertas moléculas de origen proteico llamados aminoácidos, que una vez consumidos en la dieta humana son transformados en neurotransmisores responsables del buen ánimo y el optimismo”, sostiene el nutricionista.

El omega 3 está presente en pescados como el salmón, la sardina y la merluza.

“Para que los aminoácidos puedan convertirse en neurotransmisores se requiere una adecuada ingesta de ácido ascórbico, conocido como vitamina C, ya que favorece la síntesis de estas moléculas cerebrales”, agrega.

El omega 3, presente en pescados como salmón, sardina y merluza, no se queda atrás. El especialista asegura que “estos ácidos grasos disminuyen los síntomas de ansiedad, sentimientos de tristeza y trastornos del sueño”, los que suelen manifestarse en invierno producto de las bajas temperaturas.

Por su parte, “la vitamina C actúa potenciando las células de defensa, una proteína llamada interferón que es clave para el sistema inmune”, sostiene Rojas. 

Así que no hay que resistirse ante las ricas manzanas, naranjas, kiwis y peras, porque además de ricos nos ayudan a combatir los microbios, pues en estas fechas protegen de resfríos y enfermedades respiratorias.

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