Es un hecho científico: en invierno estamos más vulnerables y, por lo mismo, somos más propensas a enfermarnos. Por eso es tan común que cuando llegan los días fríos, sean muchos los que padecen enfermedades virales o respiratorias.

Este escenario nos obliga a ser más cuidadosos, para no exponernos de manera innecesaria. Medidas de autocuidado hay muchas, como taparse la boca con el antebrazo al toser o estornudar, lavarse las manos continuamente  o abrigarse adecuadamente al salir de la casa todas las mañanas.

Otra manera de resguardar nuestro organismo para no contagiarnos es con una adecuada ingesta de vitaminas y minerales que fortalecen el sistema inmune. Y entre ellos, la vitamina C tiene un lugar muy especial en el imaginario colectivo, siendo, quizás, la más conocida de su familia.

Los cítricos como la naranja son una buena fuente de vitamina C. ¡Pero no son la única!

Decálogo de la vitamina C

Con la ayuda de Grace Arratia, nutricionista de Centros Médicos Vidaintegra, elaboramos el Decálogo Biwil de la vitamina C, con 10 verdades que debes conocer respecto de este rico nutriente. Por lo tanto, todas las afirmaciones que leerás a continuación no son un mito, sino que son completamente verdaderas:

1️⃣ El cuerpo humano no puede producir vitamina C por sí mismo

Como es una sustancia indispensable para los procesos metabólicos del organismo, necesitamos ingerir la vitamina C a través de los alimentos porque el cuerpo no la produce.

2️⃣ Ayuda a fortalecer las defensas del organismo

Es un hecho que favorece el reconocimiento de agentes patógenos tales como bacterias y virus, además de aumentar la producción de anticuerpos.

Una buena opción es consumir los alimentos con vitamina C como jugos naturales: rico y sano.

3️⃣ Contribuye a prevenir el contagio de resfríos o facilitar su curación

Estimula las funciones de las células que defienden al organismo contra sustancias extrañas o agentes infecciosos, regulando la respuesta inmune del cuerpo.

4️⃣ Puede ser ingerida en muchos alimentos, no sólo en los cítricos

Muchos creen que no, pero además de los cítricos, podemos encontrar vitamina C en tomates, pimientos y verduras de hoja verde: lechuga, espárragos, coliflor y brócoli.

Verduras verdes, como la lechuga o el brócoli también son una rica fuente de vitamina C, así que ¡a comer se ha dicho!

5️⃣ Ayuda a mantener los huesos sanos

La vitamina C cumple un rol importante en la síntesis de colágeno, esencial para huesos, músculos, ligamentos y tendones, ya que mejora la elasticidad de las articulaciones.

6️⃣ No debe ser consumida en exceso

Generalmente, su consumo excesivo se asocia a molestias gastrointestinales, cálculos renales y excesiva absorción de hierro.

Aunque también la venden como píldoras o pastillas, lo ideal es consumirla directamente de los alimentos.

7️⃣ Ayuda a cicatrizar las heridas

Como una de sus funciones principales es apoyar en la producción de colágeno, es un factor que contribuye a la cicatrización de heridas y en la síntesis de neurotransmisores.

8️⃣ Es un poderoso antioxidante

Neutraliza el envejecimiento y absorbe sustancias que forman radicales libres, que causan el envejecimiento del cuerpo (radiación, tabaco y otros químicos).

Tomates y pimentones contienen vitamina C, por lo que se recomienda que estén en nuestra dieta, sobre todo en invierno.

9️⃣ La falta de vitamina C puede generar escorbuto

Se trata de una enfermedad cuyos síntomas son llagas en la piel y la dificultad de sangrar en caso de sufrir una herida. Y sí: se genera por la falta de vitamina C.

🔟 Ayuda a tener encías, dientes y vasos sanguíneos saludables

Ya que interviene en la síntesis de colágeno de las encías, necesario en la formación de la piel y los músculos, siendo fundamental en los procesos de reparación y cicatrización de estos tejidos.

Te entregamos esta información para que estés al tanto de todos los beneficios de esta vitamina que puedes ingerir a través de alimentos comunes y ricos. Si te cuidas, te sentirás mejor… y no pasarás un invierno terrible, en cama y sin ganas de nada. Como ves, mejorar tu calidad de vida es muy fácil y, en gran parte, depende sólo de ti.

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