Durante el otoño y los meses más fríos parece que todo se congela y se queda en un estado de pausa. Pero esto no pasa con el crecimiento de algunas plantas y vegetales: de hecho, es la época perfecta para sembrar y cosechar algunas semillas que no necesitan grandes cantidades de luz y calor.

Por ejemplo, la cebolla -que es usada en muchas recetas de la gastronomía chilena- puede ser plantada en otoño, para que la coseches al cabo de 4 meses. Ya sea en bulbos o semillas, la siembra de la cebolla -y su posterior cosecha- es muy fácil.

La zanahoria es otro infaltable en cualquier preparación, porque su sabor y porque es rica en caroteno (compuesto que en nuestro organismo se transforma en vitamina A). Su fortaleza le permite crecer en casi cualquier tipo de clima, e incluso resistir heladas ligeras. Una vez sembradas, el tiempo de cosecha es de aproximadamente 90 días. ¡No te asustes si los brotes demoran en aparecer, ya que es normal!

La coliflor, por su parte, es ideal para sembrar y cosechar durante las estaciones más frías del año. La razón es que la luz del sol directa le produce decoloración e incluso amarga su sabor. Por lo tanto, se recomienda cubrirla con sus propias hojas. Una vez sembrada, puedes cosecharlas a los 5 ó 6 meses, más o menos.

El rábano también se da muy bien al sembrarlo en otoño, pero debe tenerse cuidado con las heladas. Es recomendable plantarlos en donde reciban, al menos, 4 horas diarias de sol. Una vez que los plantes, debes esperar 6 semanas aproximadamente para su cosecha y, para aprovechar su frescura, puedes consumirlos en ese mismo momento.

¿Qué hay de las hortalizas?

Si bien la acelga es una planta que se da en cualquier temporada del año, se puede enriquecer su cultivo en invierno porque tolera muy bien la sombra y no requiere de cuidados complicados. El tiempo de cosecha ronda los 50 días desde su siembra.

Por su parte, puedes aprovechar el otoño para enterrar semillas de espinaca, a una profundidad mínima de 15 centímetros, para que tengas tu cosecha después de dos meses. Durante su proceso se debe evitar el exceso de calor, ya que afecta su sabor al momento de consumirla. Toma nota, porque aunque crece en todo tipo de suelos, prefiere los que sean húmedos.

Finalmente, las lechugas escarolas son ideales para sembrar en primavera y otoño, pudiendo ser recolectadas en 3 ó 4 meses. Para aprovechar al máximo su frescura, es recomendable que la consumas en el momento de la cosecha, y puedes arrancar sólo las hojas que necesites.

Como ves, las opciones para sembrar y cosechar en otoño son amplias. Mantén vivo tu jardín, huerto orgánico o cultivo en tu departamento y aplica los cuidados adecuados para cada tipo de vegetal. Podrás disfrutar de cosechas muy ricas y nutritivas y, además, de seguro vas a divertirte bastante en el proceso.