Como te hemos contado, la huella de carbono corresponde al índice que calcula la cantidad aproximada de gases de efecto invernadero que estás produciendo con cada cosa que hagas en tu vida, desde que te levantas hasta que te acuestas. Por lo tanto, disminuir la huella de carbono, no es una tarea fácil.

No somos adivinos, pero estamos seguros de que, aún sin conocerlos, puedes cambiar algunos de tus hábitos cotidianos para disminuir tu emisión de dióxido de carbono. Así ahorrarás dinero y también estarás ayudando al bienestar de todos.

  • ¡Cámbiate a ampolletas LED! Éstas son fabricadas con materiales reciclables y no tóxicos, ofreciendo un ahorro energético aproximado de entre 80% a 90% en comparación con las tradicionales. Además, tienen una vida útil de 25 mil horas; o sea, podrían durar unos 10 años si estuvieran encendidas seis horas al día.
  • Apaga las luces: muchas veces no te das cuenta de que mantienes encendidas las ampolletas, incluso aunque no las necesites o no haya nadie en tu casa. ¡Trata de crearte el hábito de revisar!
  • Aísla bien tu casa: puede que el techo, puertas o ventanas no estén bien selladas, lo que hará que el frío se cuele o que el calor entre. El gran problema es que eso te obliga a utilizar más calefacción o algún sistema de ventilación (en invierno y verano, respectivamente).
  • No uses tanto la secadora: sabemos que quieres tener tu ropa lista para vestir lo más rápido posible, pero cada vez que la usas se produce una gran cantidad de dióxido de carbono y consumes mucha energía eléctrica. ¿Por qué no intentas dejando tus prendas al sol o al aire fresco?
  • Lleva tus propias bolsas: cuando tengas que ir al supermercado o al negocio de la esquina, procura llevar tu propia bolsa de género. Este simple acto ayudará a reducir el impacto del uso de bolsas de plástico.
  • Vuelve al termo: si vas a tomar un café, puedes poner el hervidor lleno una sola vez y, luego, echa el agua caliente a un termo. Saca de ahí cada vez que quieras servirte otra taza, y verás que ahorras agua y electricidad… y tiempo.
  • Prefiere los formatos digitales: si no es necesario contar con un documento físico, no imprimas en tu casa y regístrate para hacer online lo que más puedas: recibir cuentas de servicios básicos, pasajes en avión, certificados, revistas, etc.
  • Come menos carne: así de sencillo; la razón es que el proceso productivo para que el pollo, cerdo o vacuno lleguen a tu mesa consume mucha energía y genera grandes emisiones de dióxido de carbono, metano y óxido nitroso.
  • Prefiere alimentos made in Chile: no sólo porque ‘si es chileno, es bueno’, sino porque los productos importados viajan al país en avión o en barco, lo que representa un gasto energético muy alto comparado con la producción local.
  • Practica la regla de las tres R: reduce tus niveles de gasto de energía y basura; reutiliza todo aquello que puede tener más usos; y recicla todo lo que puedas (incluyendo, obviamente, la basura).
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