Cada vez son más los hombres que se cuidan para mantener una piel sana. Porque, contrariamente a lo que antes se creía, esto no sólo es un asunto de mujeres, sino que forma parte de un estilo de vida saludable que va más allá de los géneros. ¡Bravo!

Si a eso le sumamos la elección de productos naturales, orgánicos o biodegradables, no sólo estaremos siendo más responsables con nuestro organismo: además, estaremos contribuyendo a vivir en un planeta más limpio, porque son amigables con el medioambiente.

Un producto de cuidado personal que podemos elaborar en casa son los exfoliantes, que sirven para eliminar las células muertas y granitos de la piel. Así, nos daremos cuenta de que está cada vez más limpia y sana… ¡y nos sentiremos mucho mejor!

Acá te contamos cómo hacerlo, para que lo apliques en tu cara y el cuerpo (se recomienda hacerlo máximo una vez por semana, para evitar irritaciones).

✅ Exfoliante para la cara

El azúcar es un muy buen exfoliante natural. Se recomienda su uso con suavidad, especialmente en la cara, donde la piel es particularmente delicada. Para obtener un efectivo producto de limpieza, que además hidrate la piel, necesitas:

  • Dos cucharadas de azúcar.
  • Una cucharadita de aceite de oliva.
  • Jugo de medio limón.

¿Cómo hacerlo? Revuelve hasta incorporar bien los ingredientes, y masajea suavemente tu rostro. Deja algunos minutos para aprovechar al máximo los nutrientes y, finalmente, enjuaga con agua tibia. Si te sobra un poco de la mezcla guárdala en el refrigerador, para que dure más tiempo.

✅ Exfoliante para pieles sensibles

Si tu piel tiende a irritarse con facilidad, puedes usar un exfoliante a base de harina de avena. Su alto contenido en grasas ayuda a hidratar la piel y alivia la irritación y picazón gracias a las avenantramidas que posee este cereal. Además, es recomendado para pieles sensibles, porque equilibra el pH:

  • Media taza de avena tradicional.
  • Agua tibia.

¿Cómo hacerlo? Muele la avena en una procesadora de alimentos hasta que quede como un polvo. Viértela en un pocillo y mézclala con la cantidad de agua tibia necesaria para formar una pasta. Aplica con movimientos circulares y enjuaga para terminar.

Con el uso de estas recetas caseras no solo le harás un favor a tu piel, sino que también ayudarás a disminuir la contaminación que provoca la elaboración o la aplicación de ciertos productos industriales… En otras palabras, ¡todos ganamos!

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