Entre 19 y el 23 de abril se llevó a cabo el Foro Mundial de la Bicicleta (FMB7) en su versión 2017, una instancia en la que los ojos del mundo -especialmente de Latinoamérica- se centran en México, el país que este año hará de anfitrión del evento.

Conversamos con sus organizadores, quienes desde el Distrito Federal nos contaron sobre la relevancia, diagnóstico y uso actual de la bicicleta en el contexto latinoamericano. ¿Vamos bien encaminados? ¿Cuánto nos falta para alcanzar a países que son referentes en este ámbito? ¿Qué debemos mejorar?

Se trata de una interesante visión desde una perspectiva más global, en la que la bicicleta es una herramienta generadora de un cambio social con impactos que trascienden, incluso, la descongestión de las calles o el ejercicio que conlleva el pedaleo. Revisemos lo que nos plantearon.

El diagnóstico actual

Foto: facebook.com/forummundialdabicicleta/

Muchas organizaciones promovemos la bicicleta como una alternativa económica, saludable y amigable con el medioambiente, y ese impulso ya se nota en la opinión pública”, afirman de entrada.

“También hay cada vez más documentos que dan cuenta de los impactos positivos que tiene habilitar calles para pedalear y caminar, en las economías locales y la calidad de vida”, aseguran. Tal como ocurre en Chile con iniciativas como CicloRecreoVía, que demuestran el interés de las personas por usar la bicicleta. O sea, al menos en el plano local vamos (pedaleando) por el buen camino 😊.

De hecho, hay estudios recientes que muestran alentadores resultados para nuestro país, como el que sitúa a Santiago como la segunda capital de Latinoamérica que más pedalea, con 510.569 viajes. Sólo la supera Bogotá (Colombia).

Como aún queda mucho por recorrer, por lo pronto uno de los objetivos del foro es instalar en la opinión pública las necesidades que requieren hoy las personas que optan por la bicicleta como medio de transporte. Específicamente, aquéllas de las grandes ciudades de Latinoamérica por contar con el espacio adecuado para que existan desplazamientos seguros: “Las capitales deben transformar su diseño e infraestructura para reintegrar a la bicicleta en sus sistemas de movilidad”, sostienen.

Cambio de mentalidad

También hay asuntos más de fondo que debemos ir cambiando gradualmente, para situar a la bicicleta en el lugar que anhelamos. Y tienen que ver con nuestra identidad como lationamericanos. Al menos así lo creen en el FMB7:

“En el caso de Latinoamérica, es necesario un cambio de paradigma, pues la dependencia de combustibles fósiles es mucho más que un tema energético o de uso. En muchos casos el petróleo está profundamente conectado con la identidad, historia y economía de nuestros países”, aseguran sus organizadores.

El Foro Mundial de la Bicicleta 2017 se llevó a cabo en México.

Es una tarea difícil, pero que se puede lograr si existe consenso para tomar las decisiones que vayan por el camino correcto. Más aún, si se ponen en la balanza los beneficios que conlleva la masificación de la bicicleta.

“Se pedalea más y mejor en ciudades con usos de suelo mixto; transporte público digno; espacios públicos accesibles e incluyentes para cualquier clase de usuario; servicios públicos democráticos, etc. No sólo queremos ciudades para movernos mejor sino mejores ciudades para habitar, más equitativas y justas”, sostienen desde México.

Es decir, a través de este cambio de paradigma -en el que el uso de la bicicleta es sólo una parte- podríamos tener una mejor calidad de vida en nuestras ciudades. Para eso necesitamos el esfuerzo de todos, para salir del listado de ciudades más congestionadas y entrar al de ciudades que cuentan mejor infraestructura para bicicletas.

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