El uso de hierbas medicinales para aliviar malestares siempre ha estado en la cultura popular, permitiendo que las personas mejoren un poco su calidad de vida cuando tienen dolencias que, muchas veces, la medicina tradicional no logra paliar por completo.

Por eso, hoy en día casi nadie dice no a las recetas de la abuela, que generalmente sirven como alternativa natural frente a los fármacos que ofrece la alternativa alópata (o tradicional). De hecho, según estadísticas de la Comisión Nacional de Agricultura Orgánica (CNAO), en 2014 había 110,5 hectáreas cultivadas con hierbas medicinales y/o aromáticas en nuestro país.

Las llamadas plantas medicinales para la prevención, curación o alivio de síntomas y múltiples enfermedades se llama fitoterapia, palabra que proviene del término griego phytos, que significa ‘planta o vegetal’ y therapeia, que quiere decir… ‘terapia’.

“El uso medicinal de las plantas se ha venido utilizando desde tiempos inmemoriales para tratar muchas enfermedades y afecciones del hombre, ya que se hace uso de los principios activos de la plantas con fines terapéuticos”, explica Pedro Antonio Lotoszynski, docente de nutrición y dietética de la Universidad del Pacífico.

El aloe vera permite cicatrizar en menos tiempo. Además, posee propiedades antibacterianas.

Uso reconocido

Incluso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) la reconoce como una efectiva rama de la medicina tradicional, cuya práctica ha contribuido enormemente a la salud humana ya que sirve de manera complementaria o como tratamiento para varias enfermedades.

“La medicina alópata o tradicional está centrada en el tratamiento o alivio de los síntomas y no en tratar causas. Una ventaja que presenta el consumo de plantas medicinales es que sus principios activos están biológicamente equilibrados por la presencia de sustancias complementarias que van a potenciarse entre sí”, señala Lotoszynski.

Por eso, el nutricionista experto en fitoterapia asegura que las plantas medicinales “no se acumulan en el organismo ni producen efectos indeseados”, porque no tienen efectos secundarios como algunos fármacos tradicionales. De ahí que cada vez más medicinas creadas en laboratorios las incluyen entre sus componentes.

“Los efectos secundarios van a depender del estado de salud de la persona que lo recibe, en especial a nivel gastrointestinal, por ejemplo, si el paciente padeciera de gastritis, acidez u otro cuadro similar. Sin embargo, el consumo de los mismos agentes fitoterapéuticos también puede tratar efectivamente esos problemas”, reconoce el especialista.

El matico es ideal para tratar quemaduras y heridas en la piel.

Algunos ejemplos

Según el especialista, son numerosas las plantas conocidas por su efecto en la salud, entre las que se encuentran el paico boldo, “ideal para problemas digestivos”, el quillay, un “expectorante y diurético” y la alcachofa “para tratar problemas del hígado y vías biliares”.

En tanto, el matico y el aloe vera son ideales para tratar quemaduras y heridas en la piel. Ambos ayudan a cicatrizar en menos tiempo, además de poseer propiedades antibacterianas que protegen de infecciones.

El nutricionista agrega que la alejandría disminuye el estreñimiento, el castaño de indias es un aliado contra las várices; y la pata de vaca y la morera son ideales para tratar la diabetes”, al igual que el eucaliptus que además sirve contra enfermedades respiratorias.

Un clásico: una agüita de manzanilla para calmar los dolores.

Si lo que buscamos es combatir cólicos o náuseas, calmar la pesadez o dolores estomacales o simplemente mejorar la digestión, la menta y la manzanilla son buenas aliadas. La menta, además, es usada para tratar dolores de cabeza y la manzanilla como sedante.

La melisa es similar a la manzanilla, porque relaja, y un gran apoyo para tratar cuadros de insomnio, reducir el estrés y mejorar la agudeza y concentración mental, especialmente si se combina con valeriana.

Y la stevia, que probablemente la mayoría conoce como un edulcorante natural, también “tiene efectos antioxidantes y baja la glicemia”, explica el experto. Agrega que el ginkgo biloba “sirve para la circulación de la sangre y la memoria” y concluye explicando que el ajo es mucho más que un condimento: “es un antibiótico natural que ayuda a bajar la presión”.

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