Si tu jefe no te deja salir a almorzar y te “sugiere” que te quedes comiendo una ensalada en tu oficina o, peor aún, sentado frente al computador… ¡muéstrale este artículo! Si, por el contrario, eres tú quien, libre y voluntariamente, toma esa decisión… tenemos algo muy importante que decirte: ¡es hora de cambiar!

Sí, porque un reciente estudio realizado en Reino Unido y publicado en la Revista Escandinava de Medicina y Ciencia en el Deporte demostró la importancia de hacer una pausa durante la jornada laboral, para desconectarse de las labores diarias y almorzar… ¡Pero salir a almorzar!

La hipótesis inicial de los investigadores de la Universidad de Birmingham fue que las experiencias afectivas y emocionales de los trabajadores -en otras palabras, su bienestar- están relacionadas con sus hábitos durante la jornada laboral, particularmente en este momento del día.

Una de las gracias de esta nueva investigación es que no trata de medir los cambios o beneficios a mediano o largo plazo, sino que en el aquí y el ahora. Es decir, comprueba lo que pasa con los trabajadores en el día a día: cómo se sienten y cómo continúan con sus labores después de esa necesaria pausa.

¿Cómo lo hicieron?

Según describe un reportaje publicado por The New York Times, la metodología fue sencilla: se le pidió a dos grupos de trabajadores, que habitualmente se quedaban en la oficina a esa hora, que salieran a almorzar a un lugar donde tuvieran que caminar, al menos, 15 minutos de ida y 15 minutos de vuelta.

Las mujeres y los hombres seleccionados (todos adultos de mediana, entre 40 y 50 años) tuvieron que cumplir con esta rutina tres veces a la semana. Eso sí, unos iniciaron la prueba dos meses y medio después que los demás, para poder comparar los comportamientos y estados de ánimo.

Las preguntas de la app fueron diseñadas para medir sentimientos inmediatos sobre el estrés, la tensión, el entusiasmo, la carga de trabajo, la motivación, la fatiga física y otros temas afines.

¿Cómo pudieron detectar estas diferencias? A través de los propios seleccionados para la prueba, quienes usaron una aplicación en sus teléfonos móviles, especialmente desarrollada para la investigación, la cual, mediante preguntas simples y directas, recogía impresiones antes y después de cada paseo.

Los científicos usaron las respuestas para evaluar los sentimientos de las personas en diferentes contextos. Además, para medir los niveles de estrés, motivación y fatiga dependiendo de la dinámica del grupo: si les tocaba salir a almorzar y caminar un rato o si, por el contrario, tenían que quedarse en su lugar de trabajo.

Definitivamente, hay que salir

picnic
¿Y si en vez de quedarte encerrado en la oficina sales al parque y haces un picnic con tus compañeros o amigos? Al principio será raro, pero luego verás que es entretenido y que te despejará la mente.

“En las tardes, después de un paseo a la hora de almuerzo, los trabajadores dijeron sentirse considerablemente más entusiasmados, menos tensos y, generalmente, más relajados y capaces de hacer frente a las tareas de la tarde”, asegura el artículo de The New York Times (que recoge las impresiones del estudio en inglés).

Y aunque no era su objetivo final, Cecile Thogersen-Ntoumani, una de las investigadoras, señaló que “ahora hay pruebas sólidas de que sentirse más positivo y entusiasta en el trabajo es muy importante para la productividad. Así que esperaríamos que la gente que camina y sale de la oficina a la hora del almuerzo fuera más productiva”.

Estos resultados coinciden con la opinión de Fernando Marchant, sicólogo de Centros Médicos Vidaintegra: “En condiciones normales, durante las primeras horas del día nuestro cerebro está en excelentes condiciones de comenzar a realizar un buen trabajo, porque hay buena atención, adecuada concentración, buen nivel de respuesta motora y claridad en los procesos cognitivos”.

“Estas capacidades van decayendo naturalmente, y se verán más afectadas dependiendo de la cantidad y el tipo de trabajo, y de las condiciones ambientales y personales; por eso, es posible que haya cansancio, que el rendimiento decaiga y que haya síntomas del orden neuromuscular: cefalea, irritabilidad y tensión, por ejemplo”, continúa.

oficina vacia
Después de leer las conclusiones del estudio realizado en UK y de conocer las opiniones del sicólogo Marchant, así queremos ver las oficinas en horario de almuerzo: ¡vacías!

Por eso, dice, al salir a la hora del almuerzo “los músculos se relajan, se despeja la mente y se cambia de escenario”, en lo que podríamos llamar un reseteo emocional. Según el profesional, estos microespacios de corte son muy bienvenidos, porque son interpretados como un descanso, un reposo muy vital y necesario para el sistema neurosicológico.

O sea, a todas luces, ésta es una buena costumbre que nos beneficia a todos. Porque si estamos más despejados y felices después de haber salido a respirar aire fresco, habrá mejor ánimo en la oficina, más concentración y mejor comunicación con los clientes. ¿Ya terminaste de leer esto? Entonces ¡levántate de tu puesto y sal! ¡Hay un mundo allá afuera!

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