En algunas redes sociales ha circulado una información que llama mucho la atención, no solamente por su gran cantidad de compartidos y comentarios, sino por el mensaje que nos deja: “si en vez de ponernos una prenda de vestir 5 veces lo hiciéramos 50 veces podríamos reducir las emisiones de carbono hasta en un 400%”.

El cálculo parece exagerado, pero no lo es tanto. Algunos estudios citados por prestigiosos medios internacionales -como Forbes y la BBC de Londres– aseguran que existe una preocupante tendencia llamada fast-fashion (moda rápida) que lleva a las personas a usar una prenda unas 5 veces en promedio. ¿Y después? ¡A la basura!

Las razones que ‘justifican’ este inexplicable comportamiento son múltiples. No obstante, suelen resumirse en algo tan banal como la rapidez con que cambian las tendencias: en otras palabras, el hecho de creer que cierto chaleco, camiseta o pantalón pasó de moda; y como tal, no queda otra salida más que convertirlo en residuo.

Puedes ser un o una fashionista, pero no implica que no tengas conciencia medioambiental. ¡Atina!

Sí, es cierto

Pero volvamos a la publicación que nos convoca: ¿es cierto que usar una prenda unas 50 veces podría contribuir a la lucha contra el cambio climático, al reducir la huella de carbono? La respuesta es rotunda: sí, es cierto.

Así lo asegura una investigación que consigna que “si usamos la ropa menos de 5 veces y las conservamos durante 35 días, produciremos más de un 400% más de emisiones anuales de carbono por artículo, en comparación con las prendas que se usan 50 veces y se mantienen durante todo el año”.

Esto tiene su base en el hecho de que la industria textil es la segunda que más emisiones contaminantes genera, sólo por debajo de la del petróleo. De hecho, se calcula que representa el 10% de las emisiones mundiales de carbono, que se relacionan con los procesos productivos, con las fuentes de energía y los materiales para confeccionar las prendas.

¿Fanático de las poleras? Puedes usarlas muchas veces antes de darlas de baja.

Cifras negativas

Adicionalmente, diversos estudios han confirmado que una de las telas más utilizadas en la ropa de hoy en día, el poliéster, es un material que tarda más de 200 años en biodegradarse. Si a esto se le suma el hecho de que para fabricar las fibras de poliéster se requieren cerca de 70 millones de barriles de petróleo al año, tenemos una muy mala ecuación.

Podría no parecer un problema, pero sí lo es cuando nos damos cuenta de que hay usuarios que botan sus prendas de vestir cuando éstas tienen poco uso. Por ejemplo, se estima que en Estados Unidos una persona tira a la basura unos 32 kilos de ropa al año… mucha de ella (si no toda) fabricada de poliéster.

Otro material común es el algodón, cuya huella de carbono y huella de agua en el proceso productivo son demasiado altas considerando los beneficios que trae. Además, para su cultivo se emplean muchos insecticidas y plaguicidas que afectan la tierra y las napas subterráneas de las plantaciones y sus alrededores.

Hey, tú, fashionista: esa chaqueta podría servirte muchas veces. No te deshagas de ella tan pronto.

Menos residuo

Por lo tanto, el llamado es a hacer un mejor uso de la ropa. No la botes solamente porque ya no te gusta o porque pasó de moda. No ayudes a generar más residuos que, en conjunto, contaminan el planeta.

Por el contrario, siempre está la opción de que te sigas viendo y sintiendo bien con las mismas prendas la mayor cantidad de veces que sea posible. Y si sientes que ya tienes que dar de baja algo, puedes donarlo a personas o instituciones que puedan usarlas o reciclarlas. Pero no lo botes.

Otra alternativa para que ayudes a que la industria sea más sostenible es elegir mejor los materiales de la ropa que usas. Un buen ejemplo es el lino, material natural tejido a partir de las fibras obtenidas del tallo y de la corteza interna de una planta. Por lo mismo, es biodegradable.

Como ves, la invitación es a combatir los efectos del cambio climático tomando mejores decisiones… pero sin perder el estilo.

Por sus procesos productivos, la energía que utiliza y los materiales, la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo.
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