Hace algunos días, un joven médico de 28 años llamado César Silva se comunicó con nosotros. ¿Para qué nos escribió? Quería contarnos que tiene pensado recorrer todo el continente americano -desde Alaska hasta la Patagonia- junto a su polola, Constanza Vallejos, en nuestro medio de transporte favorito: la bicicleta.

Como tenemos varios intereses comunes, empezando por el amor hacia las bicis, nos interesó su proyecto y quisimos conocer todos los detalles: sus anhelos, sus expectativas y sus motivaciones para concretar esta aventura que, digámoslo, no cualquiera se atreve a vivir.

Intereses comunes

“No podría decir el momento exacto en que tomamos la decisión de hacer el viaje. Quizás recién cuando compramos los pasajes para ir a Alaska”, comenta César con total honestidad. Pero Constanza, que al parecer tiene mejor memoria, recuerda que la idea se gestó en un viaje en bicicleta que hicieron entre Buenos Aires y Río de Janeiro, en plenos Juegos Olímpicos.

Constanza y César durante los Juegos Olímpicos de Río 2016. Viaje que comenzaron (pedaleando) desde Buenos Aires, por cierto.

Pero el gusto por recorrer largas distancias pedaleando -denominado por ellos como ‘cicloturismo’- venía desde antes: Constanza recorrió la Carretera Austral, de Puerto Montt a Coyhaique. Mientras, César hizo lo propio entre Taltal y Huasco para, luego, recorrer el mismo trayecto que Constanza. Fue ahí donde sus caminos se cruzaron. Literalmente.

El interés por turistear arriba de la bicicleta no surgió de la noche a la mañana. De hecho, fueron precisamente esos viajes previos los que sembraron las ganas para delinear la aventura Alaska-Patagonia.

Pero incluso si nos remontamos más atrás, ambos nos comentan que a eso de los 6 o 7 años recibieron su primera bicicleta de regalo. A partir de ahí comenzó el gusto por pedalear que, sumado al de viajar, conocer y recorrer, hizo que despertara en ambos la necesidad de cambiar la rutina por algo distinto: entregarse a la aventura que significa recorrer un continente sin reserva de hoteles, ni transfers y menos pasajes de avión para hacer el recorrido de un lugar a otro.

Cambio de prioridades

Nuestros amigos en el Trópico de Capricornio… FELICES.

Hay bastante literatura respecto de qué es la felicidad. Sin entrar en una reflexión filosófica, César y Constanza consideran que el proyecto en el que se van a embarcar los hará felices y para lograrlo están dispuestos a dejar de lado el estilo de vida tradicional. Por ejemplo: sus trabajos de médico y kinesóloga, respectivamente.

“He sido tratado de irresponsable por no asumir el rol de adulto que debería cumplir por ser un profesional”, relata César. Constanza va más allá y no da tanto crédito los cuestionamientos que reciben por no seguir un patrón de conducta tradicional:

“No es raro escuchar comentarios respecto a cómo lo haremos con el dinero, cuánta ropa pensamos llevar, cómo vamos a sobrevivir así. Especialmente de personas más conservadoras, que esperan que uno tenga un trabajo estable, una casa y luego forme una familia”, dice.

Pero sus convicciones están intactas y ambos valoran que el cicloturismo les entrega la posibilidad de viajar con lo justo, o incluso menos de lo necesario en cuanto a ropa, accesorios o dinero. Además, celebran tener la posibilidad de estar en contacto con la naturaleza, disfrutar de un amanecer o conmoverse al presenciar una aurora boreal. ¿Qué mejor?

El mensaje

El objetivo de cada uno para ser feliz puede ser un viaje, vivir en otro país, la casa propia… ¡o cualquier otro! El mensaje que nos entregan Constanza y César tiene que ver con dejar de lado los miedos e inseguridades para lograr aquello que, desde lo más profundo, nos puede hacer felices.

“Si no estás conforme con tu vida o si sientes que el trabajo te atrapó: haz un cambio rotundo, empieza a vivir intensamente. Viaja, conoce gente nueva, rodéate de naturaleza, aprecia las aves, aprende de diferentes culturas. Si no te queda tiempo de viajar, realiza alguna actividad que te reconforte y que te saque de la rutina”, sugiere Constanza.

César piensa muy parecido (bueno, por algo son pareja): “No por hacer algo distinto a lo que hace la mayoría quiere decir que este mal. No teman. Tengan presente que la vida pasa inexorablemente, y muy rápido, y es muy triste mirar hacia atrás y sentir que te quedaron cosas pendientes.

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