Wheel the World más que una ONG. Son las ganas de Álvaro Silberstein de querer que el turismo sea más inclusivo, para que personas con discapacidad puedan deslumbrarse con los más variados paisajes del país, superando las barreras que, en algunos casos, son inherentes a sus discapacidades físicas.

Con esa visión, este joven ingeniero se propuso realizar un viaje a las Torres del Paine y hacer el denominado “circuito W”, conocido por ser largo y extenuante para cualquiera. Y Álvaro se transformó en el primero en hacer este trayecto en silla de ruedas; es decir, las supuestas barreras, en realidad no lo fueron.

¿Cómo lo hizo?

Para lograr el desafío, contó con la ayuda de un grupo de amigos y se las arregló para conseguir el equipamiento más importante: una silla de ruedas especialmente adaptada para hacer trekking.

Gracias a un crowdfunding logró reunir los 8 mil dólares que costaba, con el compromiso de dejarla a disposición de la Asociación de Hoteles de Torres del Paine, para que otras personas en su misma situación pudieran usarla y “para que sepan que se puede”.

Su historia no sólo es inspiradora por el ejemplo de Álvaro al planificar y llevar a cabo una expedición de esa magnitud: también por la donación de un implemento costoso para la mayoría y que hoy está siendo utilizada por otras personas que están disfrutando de recorrer Torres del Paine.

Con estas aventuras, en Wheel the World además esperan generar otro impacto: hacer que cada vez más parques nacionales cuenten con accesos para personas con discapacidad. Actualmente, sólo el 31% cuenta con accesos adaptados, es decir, aún falta mucho por hacer, considerando que en Chile hay aproximadamente 2,8 millones de personas con discapacidad.

Isla de Pascua

Hace tan sólo unos días, la ONG que lidera Álvaro estuvo recorriendo Isla de Pascua junto a un grupo de entusiastas personas con movilidad reducida. Al igual que en Torres del Paine, pudieron hacer los recorridos más típicos de la Isla gracias a una planificación que tomó un par de meses, las ganas y los implementos adecuados (que también dejarán a disposición de los siguientes turistas que se animen a vivir la misma experiencia).

El equipo de Wheel the World en plena expedición en Isla de Pascua.

En el viaje realizaron 20 kilómetros de handbike, desde Hanga Roa hasta el volcán Rano Raraku, además de trekking en silla de ruedas y buceo adaptado. ¿Alguna duda de que este grupo sabe cómo arreglárselas para disfrutar de la naturaleza? ¡Ninguna!

Nos alegra saber que existen iniciativas como ésta, que trabajan por la inclusión, para que personas con movilidad reducida puedan tener una mejor calidad de vida y puedan, al igual que todos, disfrutar de las bondades de la naturaleza.

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