En una tonada llamada Violeta Ausente, la gran Violeta Parra confesó con añoranza desde París: “Quiero bailar cueca, quiero tomar chicha, quiero ir al mercado y comerme un pequén; ir a Matucana, pasear por la Quinta y al Santa Lucía contigo, mi bien”.

Los últimos dos panoramas citados por la cantautora chilena hacían referencia a dos pulmones verdes de la capital: el Parque Quinta Normal y el Cerro Santa Lucía, llamado Huelén por los habitantes originarios de la zona.

Se dice que, antiguamente, fue un volcán y después asentamiento inca. Luego, hay evidencia de que se convirtió en un baluarte militar tras la conquista española. Por último, también se sabe que allí se ubicó la primera sede del Observatorio Astronómico Nacional.

Una de las postales más famosas del cerro: su pileta Neptuno, con una gran construcción neoclásica en medio de la vegetación.

Tras todas esas transformaciones, se convirtió en lo que es hasta el día de hoy: un parque urbano en pendiente, en un amplio terreno de más de 65 mil metros cuadrados. Hoy en día, es uno de los principales atractivos turísticos de la Región Metropolitana. ¡Y nosotros te contamos por qué!

Viaje al pasado

Ubicada en pleno triángulo fundacional de la ciudad, el cerro tiene dos accesos principales: uno por la Avenida Libertador General Bernardo O’Higgins (la Alameda) y otro en el extremo opuesto, en la intersección de las calles Victoria Subercaseaux y Santa Lucía

Al ingresar al parque hay múltiples opciones para comenzar el recorrido. Sin embargo, todas ellas conducen a lo mismo: senderos, jardines y miradores. En más de una locación, incluso, los más románticos y apasionados por la arquitectura podrán sentirse como en la antigüedad, gracias a construcciones palaciegas, elegantes fuentes de agua y ¡gasta un castillo!

Casi en la cima del Santa Lucí se ubica la entrada del Castillo Hidalgo, construido en 1816.

Pero dos de las principales gracias del cerro son la abundante vegetación existente en cada rincón y las magníficas panorámicas de Santiago que ofrecen sus múltiples terrazas y la atalaya más alta del cerro, construida a casi 700 metros de altura sobre el nivel del mar.

Senderos y miradores

Ir al Santa Lucía un día cualquiera es una experiencia muy reconfortante que, sin duda, nos ayudará a enfrentar mejor la agitada vida de la capital. ¿Por qué? Porque, simplemente, en sus senderos y miradores casi no se siente el ruido de autos, buses, vendedores ni nada. Arriba sólo hay paz y naturaleza.

Es un panorama ideal para ir con la familia o con los amigos. O solo, ¿por qué no? Sólo hay que llevar zapatillas cómodas y ropa ligera -sobre todo si van en verano-, porque si bien no es un terreno escarpado, subir conlleva una dosis de esfuerzo físico.

La vista desde el cerro permite ver los senderos, las plazas, los árboles… y la ciudad.

Al respecto, el mayor cuidado que hay que tener es fijarse bien en el camino y en las escaleras, porque muchas de ellas están construidas completamente de piedra. Por eso, son incómodas y un poco resbalosas, lo cual es incómodo para subir… pero sobre todo para bajar.

¡Pero la dificultad de los peldaños no debe ser un obstáculo! Bien lo saben quienes se animan y suben al mirador-atalaya, desde donde pueden ver Santiago en 360 grados. Y si miran para abajo verán, en el mismo cerro, las plazas, jardines y numerosos lugares de descanso.

El lugar está bien señalizado y cuenta con baños y medidas de seguridad, para hacer la experiencia más placentera. Quienes gustan de las fotos tendrán los escenarios perfectos para retratarse, y los que aman la naturaleza… ¡sentirán que están en el paraíso! Vaya y compruébelo.

El punto más alto del cerro: un mirador-atalaya desde donde se puede ver la ciudad en 360º. Anímate y anda.

📍 Coordenadas

  • Comuna: Santiago.
  • Metro: estación Santa Lucía.
  • Entrada: gratuita.
  • Abierto: de lunes a domingo.
  • Horario de verano: de 9:00 a 20:00 horas.
  • Horario de invierno: de 9:00 a 18:00 horas.

⚠️ Conoce otros parques cercanos al Cerro Santa Lucía o visita parques cercanos al Cerro Santa Lucía, pero que son igualmente lindos e interesantes.

LEER ARTÍCULO COMPLETO

Comentarios

comentarios

Publicación anteriorLa risa, remedio infalible
Siguiente publicaciónEl Metro de Santiago se mueve gracias al sol