¡Tan linda que es la Cordillera y tan poco que la conocemos! Sabemos que se ve desde Santiago y que se cubre de nieve en invierno, pero ¿te has preguntado qué animales la habitan, dónde nacen los ríos o cómo sería caminar por sus quebradas?

Puedes responder estas preguntas visitando los parques que están a pocos kilómetros del centro de la ciudad, que son verdaderos oasis donde podrás llenar los pulmones de aire fresco… y el corazón, de pura felicidad. ❤️

Hoy te presentamos el “Parque Aguas de Ramón”, administrado por la Asociación Parque Cordillera. En su sitio web puedes leer información, pero para dar un valor agregado, dos de los ágiles reporteros de Biwil tomamos la mochila, la llenamos de víveres y nos encaminamos hacia la montaña. Ésta es mi experiencia.

El inicio

Nos dieron un buen consejo: llegar temprano. Entre 8:00 y 8:30 es la hora ideal para entrar al parque tranquilamente y alcanzar a hacer la caminata más larga, llamada ‘Sendero Salto de Apoquindo’ (con una extensión aproximada de 17 kilómetros).

Tuvimos que registrarnos en la administración, señalando cuál ruta queríamos hacer; a pesar de mi cuestionable estado físico, nosotros optamos por el recorrido largo, para poder disfrutar de una impresionante cascada de agua que le da el nombre.

Si no quieres cansarte tanto, o sientes que no estás del todo preparado, puedes optar por alguno de los otros dos, que son más cortos y demandan menos esfuerzo. Ahora, más allá del que elijas, hay que destacar la preocupación por la limpieza; por eso, ¡ni pensar en tirar una bolsa o papel al suelo! ♻️

Subiendo

chagual en aguas de ramon
Un chagual, especie endémica chilena.

Los primeros metros son una dura prueba: pendientes pronunciadas en un camino de tierra y piedras, al cual hay que aferrarse muy bien para no resbalar. No es que sea peligroso: simplemente, es agotador para una persona que -como yo- no está acostumbrada a hacer trekking. ?

Y a pesar del cansancio inicial, no me quedó más remedio que tomar fuerza, respirar hondo y continuar. Buena decisión, porque el paisaje se va haciendo cada vez más lindo: exuberante vegetación nativa, donde reinan los peumos y los chaguales; pájaros de todo tipo cantando; y, al fondo, las montañas nevadas.

En el trayecto hay que subir y bajar varias veces. Hay que cruzar el río, seguir subiendo y, luego, caminar durante varios minutos más por senderos que parecen ser planos, ¡pero no! El panorama que se va abriendo camino es verde y natural, mientras que atrás es posible ver la ciudad y su polución. Un contraste que impacta.

La cascada

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El Salto de Apoquindo en todo su esplendor.

Luego de casi tres horas de caminata, con vaaaarios descansos para reponer fuerzas y comer frutos secos, plátanos, barras de cereal e hidratarse mucho, te das cuenta de que el sendero ya está llegando a su fin. Es decir, la caída de agua está cerca… tan cerca que se puede escuchar perfectamente.

Tras el último esfuerzo, aparece el ‘Salto de Apoquindo’: un torrente cristalino y muy frío cayendo desde 20 metros de altura. La vista es tan impresionante que hace que, como por arte de magia, el sudor y el cansancio desaparezcan. Por un rato.

Allí disfrutamos del aire puro y del ruido y la brisa fresca del agua por poco menos de media hora, y estuvo increíble. Eso sí, considera el tiempo que demorarás en bajar, que en nuestro caso fue de dos horas (nada mal, según me dicen por interno).

El final

vista a la ciudad desde aguas de ramon
Una vista a la ciudad desde lo alto.

¡Atención! Si bien el regreso es más rápido, vas a sentir el efecto sobre tus piernas y tus rodillas. En el caso del que escribe, esto fue una de las partes más exigentes, ya que no es fácil oponer resistencia a la pendiente en un suelo rocoso y resbaloso. ?

A pesar de eso, la adrenalina es tanta, y el paisaje tan cautivante, que el cansancio casi no se siente en el descenso. Además, la luz a eso del mediodía es ideal para ver la ciudad a lo lejos y la gran variedad de pajaritos que cantan, cantan, cantan todo el camino.

Por último, y tal como hicimos nosotros, recuerda siempre estar atento a la señalética (que es abundante y clara), y a las recomendaciones de los encargados: no caminar por senderos secundarios, evitar algunos recorridos en los días de lluvia, no continuar con el viaje pasada cierta hora, etc.

Si te levantas temprano un fin de semana, anda al parque y te aseguro que la experiencia será única. Y lo mejor: no tendrás que viajar grandes distancias ni salir de la ciudad. ¿Quién se suma a mi próximo viaje?

? TOMA NOTA* ?

  • DirecciónAv. Álvaro Casanova 2583, La Reina.
  • Abierto: de lunes a domingo (excepto por problemas climáticos).
  • Horario: de 8:00 a 18:30 hrs.
  • Precio: $2.000 (adultos) y $1.000 (adultos mayores y niños hasta 12 años).
  • ¿Pueden entrar mascotas?: no, de ningún tipo.
  • Cómo llegar: en auto, directo por Av. Álvaro Casanova. También sirve la micro 412 (bajarse en Príncipe de Gales con Valenzuela Llanos, y caminar por Onofre Jarpa).

*Información a julio de 2016.

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