Pasamos tantas horas que pasamos preocupados de las obligaciones del trabajo y asumiendo responsabilidades de la familia, que a veces no nos damos tiempo para realizar alguna actividad que nos permita desconectarnos de esa rutina.

Una alternativa para ejercitar y a descansar nuestra mente es el yoga, un ejercicio que ayuda a armonizar la vida cotidiana. Por eso, también es una excelente herramienta para la calma y la concentración.

Sin duda, todas estas características benefician la calidad de vida de todos quienes vivimos en una ciudad que corre a un ritmo vertiginoso. Y ya sabemos que si vivimos mejor, podemos estar más felices y satisfechos en el día a día.

El yoga puede ser practicado por hombres y mujeres de todas las edades, en cualquier lugar.

De hecho, para la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un bien de interés que promueve la vida sana, ya que con su práctica se pueden prevenir enfermedades. Es por eso que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) decidió proclamar el 21 de junio como el día internacional del yoga.

Beneficios

Entre sus principales beneficios destacan reducir el estrés, mejorar la concentración, fortalecer el sistema inmunológico, tonificar los huesos y los músculos, y por supuesto, aumentar la flexibilidad.

“El equilibrio energético inducido por la práctica de yoga genera un estado emocional positivo y vital; la mente se estabiliza y se produce la integración armónica con el cuerpo”, asegura María Paz Ortúzar, instructora de yoga y magíster en artes liberales.

Una cosa muy buena es que puede ser practicado por todo tipo de personas, sin importar la edad. La idea es ir avanzando en niveles y dificultad de las posturas, de acuerdo con las capacidades físicas personales y el tiempo que cada uno le dedique.

Al ejercitar músculos, tendones y ligamentos, permite recuperar la flexibilidad.

Hatha Yoga

Según la experta, el yoga que más se conoce y practica en Occidente es el Hatha Yoga, asegurando que éste es uno de los cinco tipos principales de yoga, cuyo sendero es el equilibrio de las energías internas a través de la práctica física.

“Abarca ejercicios físicos de flexibilización, respiración consciente y dirigida, con posturas estáticas llamadas asanas, con llaves energéticas realizadas por el mismo cuerpo o parte de él, con gestos psíquicos y con relajación. Todas ellas llevan a un estado de equilibrio e integración del cuerpo, la mente y el espíritu”, sostiene.

Poco a poco te irás haciendo un experto y vas a adquirir mayor flexibilidad.

Esta práctica está compuesta por asanas o posturas estáticas que afectan a los centros psíquicos o chakras, ubicados a lo largo del canal espinal. “Las asanas clarifican los chakras, ayudando a sanar dolencias, liberando bloqueos emocionales y entrando en estados de conciencia y de relajación más profundos”, explica.

Además, al ejercitar músculos, tendones y ligamentos, se recupera su flexibilidad natural, fortaleza y tono. Para esto se debe practicar yoga regularmente, lo ideal es tres veces a la semana o todos los días.

Para la Organización Mundial de la Salud, practicar yoga ayuda a prevenir enfermedades.

La instructora asegura que esta disciplina disminuye los estados de ansiedad y tensión, llegando incluso a eliminarlos por completo. La meditación es fundamental para mejorar la calidad de vida de quienes se dedican al yoga.

Además, permite “acceder al nivel de actividad de ondas Alfa, las que producen efectos como los de mayor concentración sin esfuerzo, aumento de la creatividad, experiencia de descanso y ausencia de ansiedad y tensión”, concluye.

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