¿En qué estábamos cuando teníamos 9 años? Probablemente llevando una rutina como la de cualquier niño: cumpliendo con las ‘responsabilidades’ de la edad, jugando con amigos, descubriendo y aprendiendo acerca de todo lo que nos rodea.

Para muchos es una etapa entrañable, que se recuerda con nostalgia. Para Felix Finkbeiner, un niño alemán, esa edad marcó el inicio de lo que años más tarde se convertiría en una fundación de alcance mundial.

Porque a los 9 años, y gracias a una tarea que tuvo que hacer en el colegio, comenzó a interesarse por los efectos negativos de las emisiones de CO2 a la atmósfera. Pero al mismo tiempo despertó en él una motivación por investigar más sobre el tema y cómo revertir esa situación.

Inspirado en Wangari Maathai, una keniata ganadora del Premio Nobel de la Paz en 2004 y que en 30 años logró plantar 30 millones de árboles, decidió plantar un árbol en su escuela. Con ese acto dio inicio a su lucha contra el cambio climático y, al mismo tiempo sirvió para fundar una nueva organización medioambiental.

Plant for the planet

Cuando Felix plantó el primer árbol, de inmediato sumó a un patrocinador a su campaña: nada menos que el ministro del medioambiente alemán de la época, Klaus Töpfer, quien al mismo tiempo era presidente del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

El compromiso de Felix ante Töpfer fue, al mismo tiempo, el primer objetivo de Plant for the planet: reunir un millón de niños plantando árboles en distintos países. Como sabemos, los árboles  son capaces de absorber el CO2 que emitimos a la atmósfera y cada uno puede remover de la atmósfera casi 10 kilos de CO2 al año.

Luego, el entonces joven estudiante se unió a la junta junior del PNUMA, lo que le permitió dar conferencias y charlas en diversos países. Una de ellas fue la Conferencia de Niños y Jóvenes del PNUMA 2009, en Corea del Sur, donde declaró que comenzaría plantando un millón de árboles en su país.

En el mismo acto, se le unieron 56 niños de distintas nacionalidades, quienes se comprometieron con la causa y con Felix, y se pusieron manos a la obra.

Nuevos objetivos

Así luce Felix en la actualidad. Su aspecto ha cambiado, pero su espíritu y ganas de hacer un mundo mejor siguen intactos.

Hoy Felix tiene 20 años y se mantiene a la cabeza de Plant for the planet. Dejó de ser un niño, pero gracias al trabajo que inició en 2007, ha logrado comprometer a más de 100 mil  jóvenes en el mundo que se han unido a la causa. Y desde su fundación a la fecha, han plantado más de 15 mil millones de árboles. ¡Todo un éxito!

Su estructura actual contempla tres modelos para el desarrollo de la organización:

  • Embajadores de justicia climática: son jóvenes que educan a otros niños en academias. Organizan actividades para reunir fondos que les permitan financiar viajes y difundir el mensaje en más países.
  • Donaciones: en el sitio de Plant for the planet es posible aportar con dinero para que se sigan plantando árboles. A partir de un euro ($740, aproximadamente) se puede aportar con un árbol.
  • Formación de más embajadores: la organización está formando permanentemente a otros niños para educarlos respecto de temáticas medioambientales.

Nos sacamos el sombrero ante esta iniciativa que educa y forma a niños comprometidos con el medioambiente, lo que los convierte en ciudadanos más conscientes. Para unirse a Plant for the planet en Chile, es posible contactarlos a través de redes sociales.

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