Si vives en la zona comprendida entre las regiones de Antofagasta y Los Lagos, entonces la energía eléctrica que llega a tu casa es suministrada por una larga red que se extiende desde Taltal a Chiloé: se trata del Sistema Interconectado Central (SIC).

Éste es uno de los cuatro sistemas eléctricos interconectados que distribuyen la electricidad a lo largo y ancho de Chile, abasteciendo a casi el 92% de la población. Los otros son:

La complejidad del SIC está dada, entre otros factores, porque se compone de tres actores muy importantes en el ‘ciclo de la energía’:

  1. Las centrales eléctricas que la generan (pueden ser de cualquier tipo, aunque nosotros preferimos las que no dañan el planeta).
  2. Las líneas de transmisión (troncales, de subtransmisión y adicionales) que la transportan desde las centrales eléctricas.
  3. Las subestaciones eléctricas, que la reciben y la reparten a los domicilios.

La coordinación entre estos elementos del sistema es responsabilidad del Centro de Despacho Económico de Carga (CDEC) del Sistema Interconectado Central, el que debe velar por un abastecimiento eléctrico con el mínimo costo posible, según la Ley general de servicios eléctricos.

El ciclo de la energía

Desde el punto de vista de la oferta energética, el funcionamiento del SIC contempla tres etapas para que la electricidad llegue hasta los hogares:

  • Generación: corresponde a la producción de energía eléctrica a través de distintas centrales: termoeléctricas, hidroeléctricas, solares y eólicas, por ejemplo.
  • Transmisión: hace que la electricidad generada en la primera etapa llegue a los distintos puntos del sistema. Se realiza a altos niveles de voltaje.
  • Distribución: la energía es conducida desde un determinado punto del SIC a los consumidores (es decir, todos nosotros).
  • Consumo: se concreta cuando conectamos cualquier aparato eléctrico a los enchufes de nuestra casa.

Proyecciones

Las estadísticas del CDEC muestran que, a octubre de 2016, la capacidad instalada de generación de energía eléctrica del SIC fue de 16.6014 megawatts (MW), lo cual incluye a todas las tecnologías; entre otras, la térmica, hidroeléctrica, eólica y solar.

Un dato que como Biwil nos interesa destacar es que en un poquito menos de un año (diciembre de 2015 a septiembre de 2016), las dos únicas tecnologías que mostraron un porcentaje de aumento de la capacidad instalada respecto del total del SIC fueron la eólica y la solar, con un 0,4% y un 1,9% de crecimiento, respectivamente.

Ésta es una excelente noticia que, además, está en la misma sintonía de las autoridades chilenas. De hecho, el estudio Energías Renovables en Chile, del Ministerio de Energía, destaca que existe un alto potencial para la instalación de paneles fotovoltaicos en las regiones de Antofagasta, Atacama y Coquimbo; y de parques eólicos en Bíobío y Los Lagos… todos conectados al SIC.

En 2013, además, se publicó la Ley Nº20.698, que reglamenta que, para 2025, el 20% de la energía debe provenir de fuentes renovables no convencionales. ¡O sea que seguiremos creciendo hacia un futuro más amigable con el medioambiente! 🙏

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