La emisión de Gases de Efecto Invernadero (GEI) es una preocupación transversal, ya que tiene incidencia directa en el cambio climático. No importa si estás en Arica, en Dubai o en Sidney: tus emisiones de GEI son relevantes a nivel global, ya que estos gases no se acumulan directamente sobre la zona en que son emitidos, sino que se generan efectos diversos que influyen sobre todo el planeta.

Por otro lado, hay que considerar que la mayoría de las emisiones que pueden ser atribuidas a las personas no son directas. Por el contrario, se trata de diferentes consumos que hacemos a diario (electricidad, alimentos, servicios, etc.) y que tienen una o varias fuentes energéticas que están realizando emisiones en algún lugar del mundo.

Por eso, se trata de una responsabilidad global y compartida, aunque no vivamos en un lugar directamente afectado por el calentamiento global y el cambio climático. La subida del nivel mar, el aumento de la temperatura de los océanos, la desertificación y el aumento de los huracanes son algunas de las problemáticas a las que todos nos veremos enfrentados.

La combustión de combustibles fósiles, y al consiguiente emisión de Gases de Efecto Invernadero a la atmósfera, es la principal causa del efecto invernadero.

Compromiso mundial

“Tal como las naciones han fijado sus acuerdos para disminuir las emisiones, las personas también podemos tomar conciencia y adquirir hábitos que apunten a lo mismo”.

Es por esto que la reducción de las emisiones de GEI es la preocupación de los países que forman parte de los acuerdos establecidos por la Conferencia de la Partes (COP), donde se establecieron plazos y compromisos de aumento de la eficiencia energética, reducción de emisiones y aumento de la generación de Energías Renovables No Convencionales.

En este sentido, uno de los hitos importantes es la Enmienda de Doha (2012), que fijó una meta para reducir las emisiones de GEI en un 20% respecto de los niveles de 1990. Al mismo tiempo, el Acuerdo de París (2016) establece el objetivo de reforzar la respuesta global ante el cambio climático, fijando la meta de mantener el aumento de la temperatura global muy por debajo de los 2ºC.

Tal como las naciones han fijado sus acuerdos para disminuir las emisiones, las personas también podemos tomar conciencia y adquirir hábitos que apunten a lo mismo: usar una parrilla a gas, en vez de a carbón; preferir la bicicleta en vez de un auto, por ejemplo. Pero cuando esta disminución no es posible, existe una alternativa que permite mitigar las emisiones de GEI a través de la compra de los denominados bonos de carbono.

El Acuerdo de París (2016) establece el objetivo de reforzar la respuesta global ante el cambio climático, para mantener los ecosistemas amenazados.

Bonos de carbono

“Las empresas venden la captura deCO2 a quienes no pueden hacerlo por sí mismos, con el fin de que los compradores reduzcan su huella de carbono a través del pago de estos bonos”.

Son servicios que están a la venta, administrados por empresas dedicadas a la gestión de proyectos con un impacto carbono-negativo. Es decir, acciones capaces de “secuestrar” dióxido de carbono (CO2eq) y otros GEI en vez de emitirlo, además de otros proyectos que puedan generar inclusión social o energías renovables.

En otras palabras, estas empresas venden la captura de CO2 a quienes no pueden hacerlo por sí mismos, con el fin de que los compradores reduzcan su huella de carbono a través del pago de estos bonos, que representan acciones sostenibles en diferentes partes del mundo.

Empresas como Carbonfoorprint, por ejemplo, tienen un amplio catálogo de proyectos para que las personas o empresas decidan en qué invertir los bonos de carbono que compran. Algunos de los proyectos disponibles para comprar bonos son:

  • Plantar árboles en el Reino Unido.
  • Implementar cocinas en poblados en Uganda.
  • Frenar la deforestación en la selva brasileña.
  • Potabilización de agua en poblados indígenas de Centroamérica.
  • Instalación de plantas solares en India.
  • Proyecto hidroeléctrico de pequeña escala en Chile (Mariposas).
Empresas y personas pueden comprar bonos que ayudarán a neutralizar la huella de carbono mediante la reforestación de miles de hectáreas de bosques que serán capaz de captar dióxido de carbono y producir más oxígeno.

¿Cuánto cuestan?

Sitios como Carbonfoorprint ofrecen la venta de bonos. Es cosa de sentarse, calcular la huella que quieres neutralizar y elegir el proyecto adecuado.

Para comprar bonos de carbono es necesario saber cuántas toneladas de dióxido de carbono equivalente (CO2eq) se quieren mitigar, por lo que las emisiones tienen que haber sido contabilizada previamente. Esto debido a que la venta de bonos se hace en toneladas de CO2eq.

Para ejemplificar, consideremos los datos oficiales del sitio web Energía Abierta, donde queda consignado que el consumo anual per cápita de energía en Chile fue de 3.568 kWh. Para cuantificar a cuánto CO2eq equivale este consumo, éste debe ser multiplicado por un factor de emisión determinado por la misma entidad (0,2631).

3.568 kWh x 0,2631 = 938,74 kCO2eq

Esto quiere decir que, en un año, una persona emite un total de 938,74 kCO2eq sólo por concepto de consumo de energía eléctrica. Tomando en cuenta esta información, también podemos calcular las emisiones deCO2eq que emite anualmente una familia de cuatro personas en una casa (sólo por consumo de electricidad):

938,74 kCO2eq x 4 = 3.755 kCO2eq

Si convertimos esta cifra en toneladas -que es como se venden los bonos- tenemos que esa familia emite 3,75 toneladas de CO2eq. Ahora, ¿qué acción sustentable puede compensar esa emisión? En Carbonfootprint encontramos opciones para neutralizar estas 4 toneladas de kCO2eq emitidas. Por ejemplo:

✅ La reforestación de Kenia, por un precio es de 44,96 euros (unos $33.675 pesos chilenos).

✅ Plantación de árboles en el norte de Irlanda, por un costo es de 61,06 euros (unos $45.733 pesos chilenos).

De esta manera, las empresas, países, ciudades o personas que no tienen la posibilidad inmediata de reducir sus emisiones pueden contribuir con la mitigación a través de la compra de bonos que potencian acciones sustentables en todo el planeta. ¡No hay excusas! Incluso algunas aerolíneas tienen la opción de comprar estos bonos.

Nuestra primera preocupación debe ser el tomar conciencia y mejorar nuestras acciones para ser más amigables y responsables con el medioambiente, pero también existen medios que permiten canalizar recursos en acciones más amplias y contribuyen con el bienestar no solo de las comunidades beneficiadas directamente, sino con el futuro de todos nosotros.

LEER ARTÍCULO COMPLETO

Comentarios

comentarios

Publicación anteriorAsí se construye un mundo mejor
Siguiente publicaciónEl cobre como eje de una economía sostenible
Andrés Cataldo Cunich
Arquitecto, miembro del Comité de Sustentabilidad y Energía (Colegio de Arquitectos de Chile), Máster en Intervención Sostenible en el Medio Construido (UPCBarcelonatech).