Más allá de las creencias y las costumbres, celebraciones como la Navidad y el Año Nuevo no dejan indiferente a nadie; sobre todo, en una época donde el comercio instaura una verdadera necesidad de comprar regalos, a través de sus mensajes y sus tiendas adornadas especialmente para la ocasión.

Junto con lo anterior, el fin de año trae otras preocupaciones: en algunos trabajos, por ejemplo, comienzan los balances hay que cumplir ciertas metas. Los estudiantes, por su parte, tienen sus últimas pruebas y exámenes (los que, muchas veces, determinan el futuro académico).

Para algunos, todo esto podría provocar una bulla mental que no los dejará tranquilos ni antes, durante ni después de las fiestas. Este estrés afecta nuestra calidad de vida, pues nos encontramos más irritables, nos sentimos presionados… y muchos se endeudan para cumplir con las compras navideñas o la cena de fin de año.

¡Pero esto no tiene por qué ser así! Recordemos que siempre tenemos la posibilidad de decidir tomarnos con calma el estrés, y valorar el verdadero significado de estas fechas: reflexionar sobre el año que se va, hacer propósitos para el próximo y, más importante aún, disfrutar con los seres queridos.

¡No nos estresemos en esta época! Lo importante es reflexionar, concretar asuntos pendientes y, sobre todo, compartir con nuestros seres queridos.

¿Qué regalar?

En el caso de la Navidad es importante evaluar por qué tan importante es regalar algo tangible: ¿es un símbolo, un compromiso o una muestra de cariño? Dependiendo de la respuesta hay que tomar decisiones que nos ayuden a encontrar el regalo indicado.

Por ejemplo, podemos apoyar la economía local, comprando a artesanos o a amigos que tienen algún emprendimiento. También podemos elegir ser más sustentables, al comprar productos orgánicos, biodegradables, hechos con materiales reciclados, etc.

En el caso particular de los niños, hay que recordar que los regalos electrónicos podrían fomentar el consumismo y el individualismo. Por eso, siempre hay que evaluar la posibilidad de comprarles regalos que despierten su creatividad y la posibilidad de compartir con otros.

Sin embargo, los regalos pueden ser mucho más que una simple cosa. Tal vez necesitamos un abrazo, una muestra de cariño o dar o tiempo para conversar; a lo mejor, deberíamos ir a visitar a alguna persona especial o perdonar a quien nos ofendió. Como sea, recuperar los vínculos siempre será un excelente regalo.

No siempre los regalos son materiales o costosos: quizás hay alguien que necesita que lo escuches, que le tiendas una mano o que le escribas una carta para preguntarle cómo está.

Navidad con sentido

Otro tema que suele causar estrés es con quién pasaremos las fiestas, sobre todo en aquellas familias grandes o que tienen padres separados. En este sentido, es importante conversar con tiempo, y llegar a acuerdos considerando siempre que el objetivo no es tratar de ganar, sino disfrutar y armonizar las relaciones.

Ya sabemos que si esta conversación se deja para último momento, es más difícil dialogar, lo que genera una carga extra de estrés y ansiedadTambién nos ayudará el pensar que existen muchas personas que han perdido a un ser querido durante el año y que, probablemente, necesitarán nuestra compañía o que nos hagamos presentes.

Y quienes también necesitan de nuestra ayuda son todos aquéllos más desfavorecidos: niños, jóvenes o adultos mayores en situación de abandono, por ejemplo. Por eso, ¿por qué no pensar en compartir con ellos, comprarles un regalo o en hacerse parte de alguna campaña que los beneficie directamente?

Si bien para algunas personas la Navidad o el Año Nuevo son sólo un día más, los ritos son importantes en la vida del ser humano. De nosotros depende hacer de ellos un día especial y darles un valor.

No te estreses por la cena de Navidad ni de Año Nuevo. Haz algo sencillo y rico, que no te cueste tan caro. Al final, lo importante es que sea rica y que tus seres queridos queden felices.
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