Probablemente, pocos en Chile han escuchado sobre Patrick Geddes, el hombre que inventó aquello que él mismo llamó cirugía conservadora. Se trata de un método de intervención urbana cuyo fundamento es el respeto de los valores de un lugar, permitiendo su mejora mediante intervenciones estratégicas, extirpando sólo las piezas clave (de ahí su nombre).

“La cirugía conservadora es un método de mejora de las ciudades a través de la conservación de espacios urbanos y edificios existentes. Es uno de los conceptos más sostenibles, sensibles y respetuosos del urbanismo, porque se basa en la observación y valoración de la realidad“.

Biólogo, sociólogo, geógrafo y filántropo, Geddes es uno de los padres del planeamiento urbano. Como la mayoría de los europeos, heredó de sus antepasados ciudades complejas, densas y atiborradas; ciudades irregulares en sus trazados, las que fueron transformándose durante siglos, a medida que crecían sus necesidades.

Nació en Escocia, en 1854, y murió en 1932. Esto significa que su vida se inscribe en plena Revolución Industrial, un momento estratégico para el desarrollo urbano y el gran cambio de la sociedad moderna: la transición de la sociedad orgánica a la sociedad industrial. Es decir, vivió en una época crucial no sólo para la formación de las ciudades actuales y su modelo de crecimiento, sino también para el desarrollo del concepto de patrimonio en la cultura occidental moderna.

Experiencia en la India

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El ensanche de Barcelona, un plan ideado en 1860 por el ingeniero Ildefonso Cerdá, es un ejemplo de la manera de concebir el urbanismo en aquella época.

La cirugía conservadora (del inglés Conservative Surgery) es un método de mejora de las ciudades a través de la conservación de espacios urbanos y edificios existentes. Consiste en ver, desde una nueva mirada, a los viejos y atiborrados barrios que necesitan ser intervenidos por necesidades de accesibilidad, seguridad o salubridad.

Convocado por su experiencia como urbanista, Geddes viajó a India, uno de los países más populosos del mundo ya en esa época. En ese contexto, pudo a conocer proyectos que buscaban mejorar las ciudades y, teóricamente, la calidad de vida de sus habitantes. Allí se enfrentó a propuestas radicales y, por decirlo de algún modo, muy violentas.

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La manera en que la ciudad de París fue transformada por el el barón Georges-Eugène Haussmann, entre 1852 y 1857, es otro ejemplo de la demolición de grandes zonas residenciales, para permitir la conectividad al interior de la ciudad.

Violentas, porque la visión europea del desarrollo urbano que dominaba en la época implicaba la apertura de grandes calles y avenidas para reducir el hacinamiento de las ciudades antiguas. Esto implicaba la demolición de grandes zonas residenciales, para permitir la conectividad al interior de cada una.

La apertura de grandes avenidas significaba destruir espacios, edificios y trazados urbanos con gran valor histórico y cultural, lo que implicaba pérdidas patrimoniales e identitarias significativas, e incidía directamente en la población que residía en estos sectores, que resultaba desplazada.

Lo que experimentó Geddes hace más de 100 años cobra especial sentido en los tiempos actuales, porque esta problemática sigue estando vigente en las ciudades (especialmente en los países menos desarrollados). Aún hoy vemos la dificultad que los viejos barrios tienen para convivir con las nuevas actuaciones viales sobre la ciudad, y muchas veces vemos, impotentes, cómo desaparece el patrimonio en pos de la mal entendida modernidad.

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Estudio de la implicancia de la construcción de una nueva calle versus la aplicación de la cirugía conservadora. Fuente: Tyrwhitt, Jacqueline (“Patrick Geddes in India”. London, Lund Humphries, 1947).

A raíz de todo esto, hace un planteamiento revolucionario para el urbanismo de la época (planteamiento que sigue siendo aplicable al día de hoy): antes del diseño de una intervención, debe existir un proceso de reconocimiento del lugar, un entendimiento de lo existente.

Si nos remitimos a la literatura, la urbanista, periodista y profesora británica Jaqueline Tyrwhitt escribió su libro “Patrick Geddes in India”. En él definió como simpatía a la etapa previa de reconocimiento y entendimiento; y síntesis al plan de intervención propiamente tal.

A partir de estas dos etapas consecutivas de observación y reflexión, Geddes plantea las siguientes leyes:

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Balrampur: situación original del distrito sur del palacio. Fuente: Tyrwhitt, Jacqueline (“Patrick Geddes in India”. London, Lund Humphries, 1947).

1️⃣ La construcción de nuevas calles no es realmente necesaria. Por el contrario, ensanchando las existentes y ampliando su conectividad se pueden conseguir los mismos beneficios, sin tener que destruir casas, edificios o barrios completos.

2️⃣ La incorporación de vacíos urbanos a través de la demolición de casas o edificios, que por su estado de deterioro no pueden ser reutilizados, provee a los sectores de zonas más amplias de permanencia y circulación; además de espacios que permiten los flujos de aire y la incorporación de naturaleza. (Hay que considerar que la salubridad de las ciudades fue una de las grandes preocupaciones de los urbanistas de principios del siglo XIX).

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Balrampur: Mejoras del distrito sur del palacio, a través de la cirugía conservadora. Se puede ver en los espacios intervenidos la incorporación de árboles para la consolidación de los vacíos resultantes como espacios públicos. Fuente: Tyrwhitt, Jacqueline (“Patrick Geddes in India”. London, Lund Humphries, 1947).

Un claro ejemplo del planteamiento de Geddes es lo ocurrido con el Palacio de Balrampur, donde se muestra cómo, mediante el análisis detallado de la ciudad existente, es posible liberar espacios, e interconectarlos mediante incisiones precisas dentro del tejido urbano. Así se evita la demolición de grandes extensiones que imponen infraestructuras ajenas:

Sostenibilidad de las intervenciones

Los proyectos de transformación urbana que requieren de operaciones de demolición de áreas urbanas desplazan a grandes cantidades de personas hacia otros lugares de la ciudad, muy probablemente sea hacia las afueras. Es decir, hacia terrenos deshabitados y de bajos costos, sin servicios ni conectividad.

Este desplazamiento ocasionado por el ‘progreso’ se vuelve un arma de doble filo, ya que los beneficios que buscan estas obras viales conllevan algunas problemáticas:

✅ Se busca la descongestión con nuevas calles, pero los traslados y desplazamientos de las personas aumentan, lo que genera más congestión.

✅ Los asentamientos trasladados desde los centros urbanos se instalan en las afueras, expandiendo la ciudad de manera no planificada.

✅ Y, por sobre todo, los habitantes son marginados del derecho de vivir en la ciudad, lo que reduce considerablemente su calidad de vida.

Los efectos del traslado de barrios son, a su vez, puntos claves en el momento de evaluar la sostenibilidad de una ciudad. Por ejemplo, se invierten enormes cantidades de recursos y energía en mantener conectadas ciudades tan extensas como Santiago, pero ¿por qué seguir expandiéndolas y excluyendo a grupos de población?

“Invito a mis colegas arquitectos y urbanistas -y, sobre todo, a las entidades gubernamentales- a tomar los postulados de Geddes, construyendo una ciudad que valora sus patrimonios, que sea más inclusiva y más sostenible”.

A mi juicio, la cirugía conservadora es uno de los conceptos más sostenibles y sensibles del urbanismo, pues es un método muy respetuoso que se basa en la observación y valoración de la realidad. Y a pesar de que fue implementada en otra época y en una cultura muy distinta a la nuestra, sus planteamientos siguen siendo contemporáneos y aplicables de manera universal.

Sin embargo, aun hoy vemos que a veces los proyectos viales se superponen sobre espacios consolidados. Sin ir más lejos, es lo ocurrido con el Plan Regulador Metropolitano de Valparaíso, que debió ser modificado a solicitud del Consejo Regional. La razón fue que el trazado de una nueva carretera implicaba la expropiación de más 5.000 viviendas entre Viña del Mar y Quilpué, haciendo desaparecer el barrio de Paso Hondo.

Es por eso que la aplicación de la cirugía conservadora, basada en escuchar al entorno, puede ayudarnos a salvar espacios urbanos y, al mismo tiempo, ser el inicio de un modelo de desarrollo sostenible que no implica la destrucción de lo previamente existente. Por eso, invito a mis colegas arquitectos y urbanistas -y, sobre todo, a las entidades gubernamentales- a tomar los postulados de Geddes, construyendo una ciudad que valora sus patrimonios, que sea más inclusiva y más sostenible.

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