Mientras algunos ya están de vacaciones, otros aún las esperan. Pero más allá de cuándo se las tomará cada uno, lo cierto es que todos necesitamos del descanso: no sólo para mejorar nuestra calidad de vida, sino también para tener buen rendimiento en nuestras labores.

La etimología del término vacaciones hace referencia a cualquier tipo de descanso de una actividad habitual. Sin embargo, en nuestra sociedad se le ha dado mayor importancia al turismo, dejando de lado otros dos aspectos fundamentales: el ocio y el descanso.

Una de las cosas buenas de las vacaciones es tener la oportunidad de viajar y conocer lugares… pero si eso no se puede, no importa.

Tenemos la idea equivocada de que las vacaciones sólo son verdaderas si hay un viaje de por medio. El problema es que eso puede convertirse en un dolor de cabeza si no son bien planificadas o no tenemos el dinero para realizarlas (lo cual aumenta el estrés posterior, al influir en nuestras finanzas durante mucho tiempo).

Por eso es indispensable tomar conciencia de que las vacaciones no son sinónimo de viaje, sino de un necesario tiempo para descansar y contar con espacios de ocio: salir de la rutina del trabajo, dormir hasta tarde, hacer nada.

Vacaciones no es sinónimo de viajar. Podemos quedarnos en la casa, descansando y haciendo las cosas que nos gustan. Por ejemplo, leer.

Beneficios

Según Álvaro Bilbao, neuropsicólogo español y doctor en psicología de la salud, las vacaciones tienen múltiples beneficios:

  • Reducen los niveles de estrés.
  • Sirven para que el cerebro recobre su tono vital.
  • Ayudan a restituir el sistema inmune.
  • Aumentan el nivel de concentración.
  • Mejoran la capacidad de tomar decisiones.
  • Favorecen la creatividad e innovación
  • Favorecen que la región frontal del cerebro se relaje.

Además, señala que trabajar más no significa mayor rendimiento… sino todo lo contrario: éste se ve mermado. La mayoría de nosotros vivimos en constante tensión por el medio que nos rodea y por las múltiples exigencias que tenemos en muchos ámbitos.

Para que las vacaciones sirvan, hay que desconectarse de la rutina y del trabajo. Para eso es importante dejar todo ordenado en la oficina.

Los temidos pendientes

En el ámbito laboral, es importante planificar y organizar nuestras labores antes de salir (incluidos nuestros asuntos pendientes). De modo contrario, éstas podrían acumularse y nuestro retorno no será grato ni aliviado.

En conjunto con los colegas y las jefaturas, nuestra carga de trabajo debe ser repartida de otro modo mientras no estemos. Eso mismo es lo que deberíamos hacer cuando sean otros los que se van de vacaciones.

Por otra parte, es muy necesario entender que no debemos estar conectados con nuestro trabajo. Lo ideal sería estar lejos de las responsabilidades, sin tener que ser interrumpidos por compañeros de trabajo o jefaturas, ya que esto no permite que el descanso sea óptimo.

Algunos consejos: salirse del grupo de WhatsApp del trabajo, desconectar la alarma, no leer el correo… ¡y disfrutar del descanso y la buena compañía!

Para lograrlo, una buena opción es salirse de los grupos de WhatsApp, desinstalar la aplicación que permite leer correos electrónicos en el celular, no meterse al correo del trabajo y, muy importante, pedirles explícitamente a los compañeros y jefaturas que no nos contacten por asuntos laborales mientras estamos ausentes.

Por lo mismo, hay que dejar todo claro y en orden, con el correspondiente traspaso de información antes de salir. Hay que dejar mensajes automáticos informando de las vacaciones, a quién dirigir solicitudes, etc. O sea, ¡la clave es planificar!

Aprovechar el tiempo

En Chile, los trabajadores dependientes cuentan con tres semanas de vacaciones… lo cual, en mi opinión, es poco. Por eso, hay que procurar que este tiempo sea de calidad; es decir, destinarlo a la desconexión de la rutina, a compartir con familiares y amigos, a conocer rincones de nuestra ciudad, etcétera.

En todo momento del año hay que descansar, pero las vacaciones son el escenario perfecto para hacerlo. ¡A disfrutar se ha dicho!

Estos 15 días nos deben servir para tomar conciencia de la importancia de ocupar bien el tiempo durante el resto del año: por ejemplo, descansar, dormir bien, realizar actividades que nos hagan felices. Dicho de otro modo; no dejar todo para las vacaciones, para que éstas no se transformen en la única oportunidad para completar una larga lista de pendientes.

Hay quienes, por diversas razones, no se toman las vacaciones que corresponden, lo cual puede traer consecuencias negativas a su salud física y emocional. Por esto, el llamado es a planificar de manera consciente y a darse el tiempo para que nuestro cuerpo y mente recuperen su equilibrio.

LEER ARTÍCULO COMPLETO

Comentarios

comentarios

Publicación anterior¡Al agua, pato!
Siguiente publicaciónAlmorzando en el parque
Fabiola Silva Allende

Psicóloga de la Universidad de Chile, con un postítulo de Psicología Transpersonal (IFTI) y dramaterapeuta (Edras Chile).