¿Vas a renovar tu cocina? ¿El viejo refrigerador heredado de la abuelita ya está en las últimas? En cualquier caso, siempre debes recordar esto: la eficiencia energética debería ser un factor determinante a la hora de elegir un electrodoméstico o cualquier otro artefacto que funcione con energía eléctrica.

Si te informas bien y tomas esta precaución, estarás aportando al cuidado del planeta, ya que el funcionamiento de aparatos más eficientes contribuyen a disminuir la huella de carbono. Además notarás una disminución de tu consumo eléctrico, lo que se traduce en que tendrás que pagar menos en tu cuenta de luz a fin de mes.

Por lo mismo, queremos enseñarte a que identifiques las características de los electrodomésticos más eficientes en materia de energía, para que reconozcas sus ventajas por sobre los convencionales y, de este modo, aprendas a ahorrar energía.

¿Qué tienen de bueno?

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Ejemplo de una etiqueta de eficiencia energética para electrodomésticos. (Fuente: Manuel de Etiquetado Energético, del Ministerio de Energía).

En palabras simples, los productos con mayor eficiencia energética son aquellos que, sin disminuir su calidad, necesitan menos electricidad para funcionar.

En todo el mundo existen regulaciones en este sentido. Un ejemplo es la Estrategia para la Unión de la Energía, emprendida por la Comisión Europea, “cuyo objetivo es hacer más sostenible el sistema energético de la UE gracias a la capacidad del consumidor de elegir con conocimiento de causa”.

En Chile, a su vez, el Ministerio de Energía estableció el Manual de Etiquetado Energético para las empresas. Éste obliga a los fabricantes a especificar de forma clara y precisa el potencial consumo de sus productos, para clasificarlos de acuerdo con alguna de las siguientes categorías:

✅ Más eficiente: se representa por la letra A, en una franja de color verde.

❌ Menos eficiente: se representa por la letra G, en una franja de color rojo.

Entre estos dos extremos existen otras cinco categorías, siguiendo el orden del alfabeto y la degradación de colores. Así, la eficiencia quedará establecida según la letra que esté en este autoadhesivo.

Caso emblemático: el refrigerador

Un buen ejemplo para hablar sobre eficiencia es el refrigerador, pues es uno de los artefactos más comunes en todas las casas y, además, es el que tiene mayor consumo de energía (puesto que está enchufado y funcionando todo el día… todos los días… todo el año).

La Agencia Chilena de Eficiencia Energética explica que uno de clase A consume, aproximadamente, 340 kw/h al año, equivalente al 44% menos respecto de uno clase D. Traducido a pesos, esto genera un ahorro de más de $400.000 en electricidad durante la vida útil del artefacto (13 años).

Un refrigerador de clase A consume, aproximadamente, 340 kw/h al año; o sea, 44% menos respecto de uno clase D. Esto genera un ahorro de más de $400 mil en electricidad durante su vida útil.

Adicionalmente, la norma chilena contempla otras dos clases los refrigeradores: la A+ y A++, que tienen una eficiencia energética aún mayor. Por lo tanto, en este caso excepcional, la etiqueta cuenta con una escala de nueve categorías (estas dos más las letras entre las A y la G).

El caso de los refrigeradores, además de su eficiencia, la etiqueta debe informar otros aspectos, tales como consumo de energía en kw/h por mes; capacidad de almacenamiento en litros; y potencia de enfriamiento.

Si quieres saber más al respecto, el Ministerio de Energía entrega consejos para elegir un refrigerador y para hacer hacer que su funcionamiento sea óptimo en términos de eficiencia.

Con toda esta información, no deberían quedarte dudas respecto de lo ventajoso que resulta elegir electrodomésticos más eficientes por sobre los convencionales (menos eficientes) Así que ahora fíjate bien en la etiqueta y toma una decisión consciente… que, además, irá en tu propio beneficio. ?

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