Si una cosa es cierta, es que cada vez hay más consenso de que el mundo tiene que avanzar hacia un presente y un futuro libre de emisiones contaminantes. Por lo mismo, somos muchos los que apostamos por las fuentes de Energías Renovables No Convencionales (ERNC), como la solar, la eólica o la geotérmica.

Muchos países desarrollados cuentan con los recursos naturales, las tecnologías y el capital para instalar plantas que para producir energía eléctrica o térmica gracias a las ERNC, pero en otras regiones es más difícil o lento.

En nuestro país, recién en los últimos años hemos experimentado un alza exponencial en los proyectos de generación de electricidad gracias a la energía del sol o a la del viento. Eso está muy bien, pero ¿qué pasa con las otras fuentes renovables? ¿Qué pasa con el gran potencial de la geotermia en Chile, por ejemplo?

Hasta hace unos años, la respuesta hubiera sido “no existe ningún proyecto geotérmico”. Pero ese panorama cambió, porque desde 2017 comenzó a operar la primera planta geotérmica de Chile (y de Latinoamérica), llamada Cerro Pabellón.

El magma es el fluido que funciona como vector, para transportar el recurso energético: el calor.

Desierto y volcanes

Chile se encuentra ubicado en el denominado cinturón de fuego del Pacífico, lo que significa que en su territorio -o bajo su territorio- hay un gran potencial de magma. Este fluido es el que transmite el calor hacia las piedras, recurso energético requerido para la producción de electricidad.

Por tal motivo, la primera planta geotérmica de nuestro país -pionera en el continente-, fue construida justo en una zona donde hay abundancia de este recurso: en pleno Desierto de Atacama, a más de 100 kilómetros al noroeste de Calama (en la región de Antofagasta).

El subsuelo del Desierto de Atacama reúne condiciones ideales para potenciar la energía geotérmica

Una de las particularidades de Cerro Pabellón es que está ubicada a 4.500 metros sobre el nivel del mar, lo que la convierte en la planta geotérmica construida a mayor altura del mundo. ¿Y por qué fue construida ahí? Principalmente por las buenas condiciones geográficas y la excelente calidad del magma: con aguas subterráneas de más de 260ºC.

Allí, el recurso energético viene directo de las entrañas de la Tierra. De hecho, la planta se ubica, precisamente, entre dos volcanes: el Volcán San Pedro (6.150 msnm) y el Volcán San Pablo (6.092 msnm), lo cual es señal inequívoca de la intensa actividad geotérmica que ocurre por debajo.

La planta Cerro Pabellón opera a 4.500 metros de altura. Foto: Youtube.

Capacidad instalada

El programa se inició en 2015. Y, aunque fue inaugurada por las autoridades en septiembre de 2017, sus operaciones comenzaron meses antes ese mismo año: la primera unidad en marzo, mientras que la segunda en junio.

Así, Cerro Pabellón queda compuesta por dos unidades de una potencia instalada de 34 MW cada una, lo que hace un total de 48 MW de capacidad, inyectando electricidad directamente al Sistema Eléctrico Nacional.

Según las proyecciones, en plena operación será capaz de producir alrededor de 340 GWh al año, lo que equivale a satisfacer las necesidades de consumo de 165.000 casas.

Una vista aérea de la zona donde se emplaza la planta, en pleno Desierto de Atacama. Foto: Youtube.

Otro dato muy importante es que esta planta geotérmica evita la emisión a la atmósfera de más de 166 mil toneladas anuales de dióxido de carbono (CO2), comparada con una generadora convencional de electricidad: por ejemplo, centrales termoeléctricas que funcionan gracias a combustibles fósiles como el petróleo o el carbón.

Nos encanta que la matriz energética del país vaya dando un giro hacia las energías renovables. Por eso celebramos las palabras de Guido Cappetti, gerente general de Geotérmica del Norte, quien sentenció: “Ya no son 24 los países que tienen plantas geotérmicas en el mundo. Ahora son 25”. ¡Viva Chile!

⏯ Revisa un video donde se aprecia el proceso de construcción de la planta:

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