Pone atención a estas palabras: biodegradable, biodiversidad, biocombustible… tres de muchos conceptos que comparten el mismo prefijo: bio (que hace alusión a organismos vivos).

En esta ocasión te vamos a contar más sobre los biocombustibles. Como bien debes suponer por esta clase-express de Castellano que hemos impartido, corresponde a cualquier combustible sólido, líquido o gaseoso de origen biológico; es decir, que se produce a partir de la biomasa.

Para que tengas un contexto, la biomasa es toda materia orgánica renovable de origen vegetal o animal, incluyendo los materiales procedentes de su transformación natural o artificial, y los residuos generados en su producción y consumo.

La energía que se produce al utilizar los biocombustibles se llama bioenergía. Entre sus ventajas se encuentra el hecho de es una más de las Energías Renovables No Convencionales. Es decir, es un recurso que no se agotará si se usa de forma eficiente, y que, además, es mucho más amigable con el medioambiente.

Tipos de biocombustibles

? Biocombustibles sólidos

Se producen en procesos forestales, a partir de residuos de madera. Entre ellos se encuentran los conocidos pellet de madera y la leña.

Sus aplicaciones en Chile son: estufas para calefacción, calderas a vapor, y usos industriales tales como hornos de secado de frutas y cocción de arcillas.

Este biocombustible está comenzando a ser regulado por el Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica, y desde el 1 de abril al 31 de agosto de cada año, está prohibido el de los pellet en la Región Metropolitana.

? Biocombustibles líquidos

En esta categoría se encuentran el bioetanol y el biodiésel.

? El bioetanol proviene de la fermentación de azúcares o almidones que se encuentran en el maíz, la caña de azúcar, la remolacha, las papas y el trigo.

? El biodiésel corresponde al que se obtiene a partir de aceites vegetales y grasa animal. Entre sus materias primas destacan las semillas de raps, girasol, soya y palma.

Ambos son considerados como combustibles con cero emisiones, ya que el C02 que emiten se contrarresta con el CO2 capturado por el crecimiento del arbusto o planta que los genera.

? Biocombustibles gaseosos

También conocido como biogás, surge producto de un proceso biológico llamado digestión anaeróbica, el cual se lleva a cabo de forma natural cuando el material orgánico se descompone en ausencia de oxígeno.

El biogás se puede producir a partir de una serie de biomasas distintas. Entre otros: tallos de maíz, hojas, y otros desechos agrícolas; residuos ganaderos; y lodos de plantas que surgen del tratamiento de aguas servidas.

El biogás usa para generar electricidad y calor, o se puede purificar en un mayor grado para obtener biometano, un gas similar al gas natural.

Algunas cifras

Según el reporte anual de de la Renewable Energy Policy Network (REN21), la generación de bioenergía a nivel global en 2015 fue de 464 TWh (o sea, 464.000.000.000 KWh), y lo mejor es que va en aumento (tal como creció entre 2014 y 2015, con un 8,15%).

En Chile, por su parte, las condiciones para explotar la biomasa son idóneas debido a sus altos recursos forestales, en especial de la región del Biobío hacia el sur. (Y acá el prefijo bio no tiene nada que ver). ?

Según el reporte anual de REN21, entre los usos más destacados están la producción de calor para edificios e industrias, calefacción por distritos, y producción eléctrica doméstica.

La principal fuente de calor por bioenergía es obtenida a través de subproductos y residuos forestales, aunque existen planes de acción desde el Ministerio de Energía para incentivar el uso de otros tipos de biocombustibles en el país.

Por ejemplo, la leña aporta con un 27,8% a la matriz energética primaria. Su aplicación predominante es para calefacción y cocina residencial, en un 67%; mientras, el 33% restante corresponde a su uso como combustible industrial para generación térmica y eléctrica.

Recuerda que, aunque son producidos por biomasa (y por lo tanto son menos contaminantes), debes usar los biocombustibles con responsabilidad, respetando las normas que los regulan… especialmente en otoño e invierno, que es cuando hace más frío y cuando más se usan para calentar las casas.

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