La única ampolleta que nunca deberías apagar es la que dicen que se prende cuando se te ocurren ideas geniales: todas las demás, las de tu casa o lugar de trabajo, deberían ser encendidas sólo cuando sea estrictamente necesario.

De esta manera estarás ahorrando en tu cuenta a fin de mes y, además, ayudas a disminuir la exigencia que hacemos a nuestros recursos naturales para generar energía eléctrica.

Recuerda que aunque te parezca que una ampolleta encendida es insignificante, la suma del consumo de todas las de tu casa puede elevar las cifras. Luego multiplica esa cantidad por todas las casas de tu barrio, tu ciudad, tu país… ¡obtendrás números muy altos!

Hazte el hábito

Una forma sencilla de ahorrar energía en tu casa es apagando las luces cada vez que sales de una habitación. Si resulta que después tienes que volver a entrar, basta con que enciendas el interruptor nuevamente.

Aunque esto parece obvio, muchas personas no tienen la costumbre, y las mantienen encendidas cuando no hay nadie o, incluso, aunque no estén en la casa. Por el contrario, hay otros que sí están en casa, pero tienen demasiadas ampolletas encendidas, sobreiluminando los espacios innecesariamente.

De cualquier modo, el hecho es que el concepto de iluminación general puede representar más del 25% del consumo total de un hogar. Para que te hagas una idea, si tuvieras que pagar $100 mil en tu cuenta a fin de mes, $25.000 corresponderían a luz. Ahora piensa en todas las ampolletas que dejas encendidas sin razón y piensa cuánto podrías ahorrar.

Consejos para ahorrar

  • Aprovecha la luz natural: realiza la mayor cantidad de actividades aprovechando la luz del sol en tu casa (hábitos de lectura, hacer tareas, tejer, pintar mandalas, etc.). Verás que esa luz incluso sirve para recargar una lámpara solar.
  • Acércate a las ventanas: si puedes, opta por ventanales amplios y con cortinas claras (úsalas sueltas, para que el sol entre a tu casa en todo su esplendor).
  • Piensa en un traga-luz: si vas a hacer alguna remodelación en tu casa, y si no tienes espacio para grandes ventanales, considera la idea hacer de un traga-luz en el techo.
  • Elige colores adecuados: escoge tonalidades claras a la hora de pintar las paredes, ya que la luz se refleja mejor en ellas.
  • Limpia tus lámparas: una pantalla sucia o defectuosa pierde hasta un 50% de luminosidad y te obliga a encender otras para compensar esta pérdida.

Las más y menos eficientes

Existen diferentes tipos de ampolletas que pueden contribuir a una mayor eficiencia energética. Si conoces cuáles son las adecuadas para tus necesidades de ahorro, reducirás considerablemente el consumo.

  • LED: entregan la mayor eficiencia, ya que pueden alcanzar ahorros de hasta un 90%. No están hechas de vidrio, sino de materiales resistentes que les dan una durabilidad (superior a 15 años). No son tóxicas ni emiten gases nocivos, por lo que se pueden reciclar.
  • LFC: después de las LED, son la opción más eficiente. Su estructura contempla de dos a tres tubos conectados entre sí y doblados en forma curva (las llamadas cola de chancho). Pueden ser de luz fría (azulada) o cálida (amarillenta) y ahorran hasta 10 veces más que los focos incandescentes.
  • Incandescentes: son las ampolletas clásicas. Tienen la menor eficiencia energética, porque están hechas en vidrio, contienen gas inerte y un filamento de tungsteno que al calentarse genera luz. Seguramente ya no deben quedar de éstas en el mercado, porque el Gobierno de Chile prohibió su comercialización a fines de 2015.

Ahora que terminaste de leer el artículo, anda pieza por pieza a revisar que no haya ninguna ampolleta encendida. De paso, desenchufa todos aquellos artefactos que no estén siendo ocupados, para que elimines el consumo vampiro de tu hogar. (De nada ?).

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