El éxito en la vida profesional no sólo se alcanza al terminar una carrera en la universidad o al encontrar un buen empleo. Claro que eso ayuda, pero la verdadera realización llega cuando las personas pueden trabajar haciendo todo aquello que las motiva.

Esa realidad no siempre aparecerá de la noche a la mañana, mucho menos si nos quedamos sentados esperando que así ocurra; por el contrario, hay que trazarse metas y trabajar con dedicación y esfuerzo para lograrlas.

Bajo esa premisa, el arquitecto chileno Andrés Cataldo fundó Ciudad Sostenible, donde ofrece soluciones eficientes de arquitectura a toda escala, con el objetivo de reducir el consumo de recursos y mejorar la calidad de vida de las personas.

Conocemos esa conciencia verde por los artículos que Andrés ha escrito en Biwil, en su calidad de experto en arquitectura y sostenibilidad, pero, para ahondar más en sus objetivos y convicciones de vida, fuimos en su búsqueda y lo entrevistamos.

La arquitectura vernácula, como esta casa de adobe y tejas de Cobquecura, es un buen ejemplo de sostenibilidad.
  • ¿Siempre has tenido esta búsqueda desde el punto de vista profesional?

Siempre fui consciente de que la arquitectura tiene el deber de mejorar la calidad de vida de las personas. Pero si realmente queremos vivir mejor, tenemos que ser respetuosos con el entorno, el territorio, las culturas, los ciclos naturales, etcétera. Sólo así vamos construyendo una sociedad más sostenible y amigable.

  • ¿Reafirmaste eso después de tus estudios de posgrado en Barcelona?

El Máster en Intervención Sostenible en el Medio Construido, de la Universidad Politécnica de Cataluña, me entregó herramientas para enfrentar la arquitectura desde una posición más madura y completa. En Europa tienen una concepción muy desarrollada respecto de la sostenibilidad, no sólo desde lo conceptual sino desde lo práctico: o sea, cómo hacemos para intervenir las ciudades para ser más eficientes y, sobre todo, cómo vivir mejor.

  • ¿Eso aceleró la creación de Ciudad Sostenible?

Con lo que viví y aprendí en el Máster confirmé que era necesario abordar la sostenibilidad de manera más holística. Si queremos mejorar la sociedad tenemos que pensar en estrategias que involucren el campo construido de la ciudad, la arquitectura sostenible, la sostenibilidad social, la infraestructura ecológica, la movilidad eléctrica, etcétera. Y eso es precisamente lo que hacemos en Ciudad Sostenible: ayudar a nuestros clientes a ver los proyectos con sus relaciones, tratando de mejorar los sistemas en los que se insertan.

Los cubiertas vivas son una alternativa de incorporación de infraestructura ecológica en las ciudades.
  • ¿Cuál fue tu mayor anhelo al fundar Ciudad Sostenible?

Este laboratorio de sostenibilidad, como a mí me gusta llamarle, es la consolidación de una eterna búsqueda personal: cómo mejorar el mundo a través de acciones relacionadas con arquitectura. Mi anhelo es diseñar y/o intervenir edificios para construir ciudades más amigables y eficientes, que consuman menos energía; porque tenemos un problema con los recursos, lo que pone en riesgo el suministro para futuras generaciones.

  • Desde la arquitectura, ¿cómo se puede solucionar ese problema?

Creo que toda la sociedad debe hacerse responsable del problema medioambiental global que estamos teniendo. Las personas deben tomar conciencia de que, con buenas estrategias de arquitectura, es posible reducir los costos diarios de operación y el consumo energético, haciendo que los espacios sean confortables y reduciendo la emisión de gases de efecto invernadero, conocida como huella de carbono. En Ciudad Sostenible asesoramos a personas, empresas e instituciones para que den ese paso en sus proyectos.

  • Entonces, una arquitectura más sostenible es beneficiosa para todos…

Nuestra convicción  es que los beneficios son múltiples: para las personas, porque es posible mejorar sus condiciones de habitabilidad; para el ámbito económico, ya que la reducción del consumo se ve reflejada en los costos; y también para el medioambiente, pues propiciamos la optimización y uso consciente de los recursos, tanto en el proceso constructivo de un edificio, como en su operación, vida útil y obsolescencia.

Un muro construido de piedra pizarra, patrimonio arquitectónico, cultural y sostenible de Cobquecura.
  • También mencionas los beneficios de incorporar infraestructura verde…

Es responsabilidad de los arquitectos hacer que las piezas que constituyen una ciudad se vinculen y tengan algo que decir respecto de la infraestructura ecológica, para dar cabida a más espacios naturales interconectados. Creo que una ciudad biodiversa, con aves, árboles y plantas, es una ciudad más sana, más completa y con mejor calidad de vida. Ése es un plus de Ciudad Sostenible, porque es nuestra forma de abordar los proyectos.

  • Profesionalmente, ¿cómo más plasmas ese espíritu sostenible?

Soy docente universitario. Hago clases de sostenibilidad, eficiencia energética, arquitectura sostenible, iluminación eficiente y huella de carbono. Lo hago como una la responsabilidad, no sólo por entregar servicios en una empresa, sino también por transmitir el mensaje a futuras generaciones de profesionales, que tendrán que construir las ciudades del futuro.

La arquitectura tiene que mejorar la calidad de vida de las personas, mediante procesos y materiales sostenibles.
  • Y también está la formación profesional continua…

Siempre he tenido búsquedas que me ayuden a crecer en lo profesional, más ahora que soy director de Ciudad Sostenible. Por eso me certifiqué en modelado energitérmico (Design Builder), formo parte del registro oficial del programa de Calificación Energética de Viviendas (CEV) y, también, soy asesor de la Certificación Edificio Sustentable (CES).

Este último dato es destacable, considerando que para ser calificador CEV y asesor CES hay que demostrar vasta experiencia en temas afines y, además, hay que rendir exigentes pruebas de certificación ante el Ministerio de Vivienda y Urbanismo y el Instituto de la Construcción, respectivamente. ¡Felicitaciones y éxito con Ciudad Sostenible!

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