La tecnología está cada vez está más presente en nuestras vidas. Es posible que la tengamos tan incorporada en la rutina, que no nos damos cuenta de ello, pero al menos andamos trayendo un aparato dotado de “inteligencia”. El más común de todos: el smartphone.

El desarrollo de nuevos aparatos o accesorios “inteligentes” va de la mano con la cobertura de internet: la necesitamos para sacar provecho a dispositivos como los wearables, es decir, aquellos que a simple vista parecen un accesorio más, pero cuentan con tecnología que nos puede ayudar en nuestras tareas diarias y pueden aportar para llevar un estilo de vida más saludable.

En la actualidad podemos conectarnos a una señal WiFi prácticamente en cualquier parte. El acceso a internet ha dejado de ser una barrera para poder aprovechar aquellos aparatos que requieren conexión para funcionar y, en consecuencia, para que nosotros saquemos provecho de ellos.

Smart home

Pero ahora no sólo podemos “llevar” tecnología con nosotros en los aparatos de uso cotidiano, sino también puede estar presente en nuestra propia casa. A partir de eso es que cada vez se está haciendo más popular el concepto de “smart home”.

Tal como su nombre lo dice, consiste en hacer que una casa común se vuelva “inteligente” a través de ciertos dispositivos que dependen fundamentalmente de internet y que pueden ser controlados con el teléfono.

Si bien hoy es un área que recién está comenzando a ser explotada, se espera que en los próximos años su expansión sea sostenida. Según un medio especializado, para fines de 2017 se estima que la industria del hardware y otros servicios relacionados con smart home facture 83 mil millones de dólares. Para 2021, estiman que podría llegar a 195 mil millones de dólares.

Lo cierto es que en estos casos la tecnología se pone al servicio de las personas mejorando su calidad de vida y haciendo que sus casas sean más eficientes. Por ejemplo, programando el encendido o apagado de luces, cortando el suministro de agua o gas (evitando fugas) y todo eso controlado con el teléfono.

Enchufe inteligente

El uso de este dispositivo puede ser una buena opción para dar un primer paso en la transformación hacia una casa inteligente. Específicamente el TP-Link Wi-Fi Smart Plug, que permite el control de algunos aparatos electrónicos de forma remota, a través del teléfono. Además permite monitorear cuánto consume cada uno, para tener el control y conocimiento de lo que gastamos.

En paralelo, algunas de las marcas más conocidas de la industria tecnológica están desarrollando electrodomésticos y todo tipo de dispositivos dotados de “inteligencia”. El objetivo es facilitar la vida de las personas y optimizar el rendimiento del dispositivo, lo que se traduce en una ganancia energética y, al mismo tiempo, medioambiental.

Éstos son solo algunos elementos que pueden hacer de una casa convencional en una “smart”. Es posible que algunos estén más alcance que otros, pero es de esperar que pronto esta tecnología esté disponible para la mayor cantidad de personas, y así tener más hogares inteligentes y eficientes.

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