Lamentablemente, hay plástico dondequiera que miremos: en las bolsas del supermercado, en los vasos de tu cafetería favorita, en las botellas de agua, en los envases de los alimentos, en los cubiertos y platos de los restaurantes de comida rápida… y así suma y sigue.

Uno de los principales problemas es que estos objetos tienen una vida útil muy corta y un nivel de biodegradabilidad muy bajo. Esto significa que, una vez convertidos en desecho, se quedarán en nuestro planeta -sin deshacerse- durante cientos de años.

Así, el plástico se acumula en los vertederos y también en los cauces de ríos, en las playas y, finalmente, en el mar. En todo ese ciclo, daña sin remedio a las especies vegetales y animales, que muchas veces lo confunden con alimento… y mueren.

El plástico está en todos lados. Miles, millones, de tapas de bebida lo demuestran.

¡Es tiempo de tomar conciencia! En primer lugar, tenemos que reducir o eliminar su consumo; por ejemplo, prefiriendo las bolsas reutilizables. En segundo término, es necesario conocer y sumarse a causas como #2MinuteBeachClean, cuyo objetivo es organizar a personas para limpiar las playas.

Otra manera de ayudar es elegir productos fabricados con materiales biodegradables, reciclados o reciclables. De este modo nos aseguramos de no generar tantos residuos y de que habrá menos emisiones de CO2 en el proceso productivo (menor huella de carbono).

Una forma muy sencilla de consumir menos plástico es decir “no” a las bombillas.

Objetos de plástico reciclado

Hoy queremos presentarte una iniciativa chilena que está en esta senda amigable con el planeta. Se trata de la empresa LUP, que se dedica a fabricar objetos artesanales con plástico reciclado, transformando residuos en una nueva materia prima.

En su sitio web, los creadores de este emprendimiento aseguran que “queremos evitar que el plástico siga llegando a vertederos y océanos, afectando a comunidades vulnerables y ecosistemas naturales”. ¡Un gran aplauso para ellos, que comparten nuestro espíritu Biwil!

Plástico trenzado y reutilizado: así se va dando forma a hermosos objetos.

¿Cómo lo logran? A través de sus procesos productivos, con el cual obtienen una fibra de plástico reciclado, que es muy flexible y duradera. Esto es posible gracias a que aprovechan la gran durabilidad de este material como algo positivo

Desarrollo sostenible

Para esta empresa, la transformación de residuos plásticos en objetos de arte y decoración no se trata sólo de un negocio, sino más bien una forma “de cambiar el paradigma de la economía lineal a partir del fortalecimiento del vínculo emocional y funcional que tienen las personas con los objetos que utilizan día a día”.

Esto porque, para ellos, detrás de cada producto existen materiales, procesos y personas. Es decir, están volcados 100% en el desarrollo de un modelo sostenible, que involucra el aspecto medioambiental, pero también el económico y social.

Para dar vida a sus creaciones, LUP trabaja con artesanos y productores locales.

“Trabajamos con artesanos, fabricantes y pequeños productores para fortalecer el vínculo entre las personas y sus objetos, descubriendo cómo se fabrican, quienes los fabrican y el valor que aportan a nuestras vidas”, aseguran.

Estas redes incluyen a organizaciones y personas cuyo apoyo ha permitido dar vida a hermosos muebles tales como sillas, pisos, cestos, lámparas.

¿Te gustan los diseños y, de paso, quieres ayudar al medioambiente? Pues bien, para conocer el catálogo completo puedes contactarte directamente con ellos o ubícalos en las diferentes ferias y exhibiciones a las que asisten.

Mira un breve video donde muestran parte del proceso:

[Fotos: sitio web y redes sociales de LUP].

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