Cada día es más común verlos adornando maletas, cuadernos, teléfonos móviles e incluso las tapas de computadores portátiles: son los stickers, un souvenir bastante requerido entre quienes quieren diferenciarse de otros a través de la identificación de sus objetos personales.

Los usamos con frecuencia y nos encantan, pero es probable que nadie haya reflexionado sobre los procesos asociados a su fabricación. Esto determina, por ejemplo, nuestro desconocimiento respecto de si contaminan nuestro entorno.

Al respecto, podemos asegurar que existe una marca de stickers que reúne todas las características de un trabajo consciente y que apunta hacia la sustentabilidad. Se trata de Stickers of wood, una marca creada por Juan Landaida como una manera de concretar su interés por el diseño y por un estilo de vida más sostenible.

¡Nos encantan los stickers! Ésta es una foto de un computador portátil, donde aparecen varios que son hechos de madera

Madera reutilizada

Uno de nuestros periodistas tiene un sticker de madera pegado en su computador. ¡Bien por él, que se pone la camiseta por Biwil y por el medioambiente!

Tal como su nombre lo dice, esta pequeña empresa asentada en Villarrica se dedica a fabricar stickers de madera. Pero no de cualquiera, sino de una que es sobrante de otros procesos industriales y que, de no ser aprovechada, se perdería. ¡O sea, es madera reutilizada!

“En esa zona hay muchas industrias que usan la madera para sus productos, y en esos procesos hay mucho sobrante que ellos consideran basura. Entonces vi una oportunidad de generar lazos que nos beneficiaran a ambos”, explica Landaida.

Fue así como se asoció con Folimag, una empresa que fabrica chapas de madera, cuyos restos son la principal materia prima para los stickers. “Francisco Fuchslocher apostó por mi idea, y ahora es uno de mis principales socios estratégicos”, agradece el creador de Stickers of wood.

Por qué es sustentable

Como la idea no es consumir un producto y luego desecharlo, el papel que se desprende al pegar el sticker es reciclado y biodegradable. Por eso, en vez de tirarlo a la basura se puede plantar en un macetero o en el patio.

El uso de la madera descartada por otros es sólo una parte. Lo otro tiene que ver con el resto de los materiales y con el proceso productivo. Por ejemplo, un gran valor de estos productos es que tienen una menor huella de carbono asociada, porque todo es hecho a mano: las cajas, la unión del adhesivo a la madera, la aplicación de color, etcétera.

Además los stickers utilizan un adhesivo que, aparte de cumplir con la normativa vigente, tienen la particularidad de que no contienen químicos, solventes ni aditivos que sean nocivos para el medioambiente.

Pero como la idea no es consumir un producto y luego desecharlo, el papel que se desprende al pegar el sticker es reciclado y biodegradable (no plástico, como la mayoría). Por eso, en vez de tirarlo a la basura se puede plantar en un macetero o en el patio.

Todas estas acciones no sólo son coherentes con los principios que rigen el proceso productivo de Stickers of wood, sino que también con la propia filosofía de vida de su creador: evitar el impacto en el medioambiente; minimizar la energía requerida en los procesos; y reutilizar materiales y materias primas. ¡Justo lo que pensamos en Biwil!

A la izquierda, una botella de agua con stickers de madera (para que vean que son flexibles). A la derecha, el packaging de Stickers of Wood.

Colaboradores

La empresa mantiene relaciones de colaboración con personas unidas por su amor por la naturaleza y por la idea de que sí se puede vivir en un mundo mejor. Por ejemplo, con el arquitecto Andrés Gutiérrez, quien colabora con desechos de madera de Tronco Noble; Palta Studio, productora que realiza material audiovisual para sus redes sociales; y la banda chilena Boraj, que musicaliza magistralmente esas producciones.

La marca de stickers también cuenta con embajadores que difunden su mensaje. Se trata de Angélica Duffau, ecologista consciente y comprometida que trabaja por la conservación de los humedales en Chile; y Rodrigo Matus, de la Fundación Nativo, que busca juntar a personas de estratos socioeconómicos diversos en torno al cuidado de la naturaleza.

Por su parte, Stickers of wood también apoya a agrupaciones como Wheel the world, que promueve aventuras outdoor para personas en situación de discapacidad, y cuya cara más visible es Álvaro Silverstein, quien subió las Torres del Paine en silla de ruedas.

¿Qué se viene?

Landaida explica que tiene varios proyectos para complementar la producción de stickers (siempre con la madera como eje de su marca). Sin embargo, algunos de ellos están en pleno proceso de desarrollo y, por lo tanto, no se puede contar aún de qué se tratan.

De lo que sí se puede hablar es de Stick, un juguete articulado de madera con forma de perro, que representa a quien fuera el más fiel amigo de Landaida. Desarrollado junto con Angélica Ortúzar, de Salvaje Diseño, por ahora sólo está concebido como un souvenir corporativo y no para la venta… Pero nunca se sabe.

Éste es el juguete articulado de madera, que recuerda al verdadero Stick.

Otras ideas son: apuntar al diseño de ambiente, a través de revestimientos decorativos de madera reutilizable; y realizar un proyecto de adhesivos de madera para ropa, para que las etiquetas dejen de ser de plástico o cartón que después se bota a la basura.

También está contemplado el diseño y la confección de una marca de ropa sustentable, con aplicaciones de madera. Este proyecto no sólo incluirá las prendas, sino que también todo el concepto de packaging.

“Los esfuerzos para 2018 estarán puestos en la innovación: en ofrecer otras cosas aparte de los stickers. La idea es que Stickers of wood se transforme en un referente mundial para las empresas. ¡Y ojalá que nos imiten!”, finaliza Landaida.

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