El 90% de los juguetes que usan los niños están hechos de plástico y, en promedio, tienen una vida útil de seis meses. Es decir, mucho material de este tipo para tan corta vida útil.

Afortunadamente, cada vez nos encontramos con más ejemplos de acciones por parte de organizaciones o el propio Gobierno que van por el camino de disminuir su consumo. Por ejemplo, la propuesta que prohíbe el uso de este tipo de bolsas en todo Chile.

La convicción por vivir en un mundo con menos plástico también ha motivado a emprendedores a pensar en ideas innovadoras, que convierten a este material dañino para el medioambiente en la materia prima para elaborar nuevos objetivos.

EcoBirdy

Se trata de una compañía belga que confecciona muebles para niños, y usa como principal materia prima el plástico reciclado de juguetes viejos o en desuso. Tal como suena, parece una idea muy sencilla de llevar a cabo; sin embargo, sus creadores estuvieron años haciendo estudios para medir su factibilidad.

“Descubrimos que los juguetes usan plástico de forma más intensa que otros bienes de consumo”, comentan Vanessa y Joris, fundadores de EcoBirdy. De esto se desprende una segunda variable: se utilizan distintos tipos de este mismo material para elaborar un solo juguete.

Ahí surgió el primer problema. EcoBirdy tuvo que buscar un socio estratégico que tuviera las instalaciones necesarias para poder reciclar y separar los distintos tipos de plástico. Luego de una intensa búsqueda, dieron con la empresa indicada: Van Werven.

Es una una compañía holandesa que lo clasifica, limpia y tritura, y así dejar a este material dispuesto para su nuevo uso.

La elaboración

“Una vez separados en colores, los bloques de plástico se transforman en un solo artículo con un aspecto moteado”, detallan los fundadores de EcoBirdy. Luego viene la fase de confección de los muebles que han sido pensados exclusivamente para niños.

Así lucen los muebles de EcoBirdy. ¿Se nota que son de plástico reciclado?

Los creadores de EcoBirdy detallan que  los muebles tienen los bordes redondeados y la superficie es suave y sedosa, lo que da como resultado piezas de mobiliario que son agradables al tacto y fáciles de limpiar. Y mejor aún: pueden volver a ser reutilizados una vez cumplida su vida útil.

Según sus creadores, el trasfondo de esta idea es inculcarles a los más chicos cómo han sido elaborados los muebles que están usando. Es una forma de mostrarles que con los juguetes que ellos mismos desechan, es posible crear nuevos implementos. Una buena manera de generar conciencia en las nuevas generaciones sobre el consumo y la reutilización.

Un acercamiento a una silla de EcoBirdy muestra su composición con un montón de plástico.

Han pasado sólo un par de meses desde el lanzamiento de la primera línea de objetos de EcoBirdy y se han llenado de elogios. Desde medios especializados en diseño, hasta quienes valoran que se trate de una empresa amigable con el medioambiente. Sin ir más lejos, nosotros mismos, desde este rincón del mundo, hacemos público nuestro reconocimiento y -por qué no- los invitamos a traer sus productos a Chile.

[Foto principal: Facebook.com/EcoBirdy]

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