Hay emprendimientos que no sólo tienen un valor por el producto o servicio que entregan, sino también por su origen, por cómo surgió la idea o por todo el proceso que hay detrás para llegar al resultado final.

En Biwil nos gustan más aquéllos cuya alma está en sintonía con el medioambiente, con ideas que surgen a partir de una reflexión muy noble: ¿cómo ofrecer un producto o servicio con el menor impacto ambiental o de la manera más sustentable posible?

En esa línea surgió Tabla Vieja, un emprendimiento chileno que se dedica a elaborar elementos decorativos y construcciones en base a madera nativa… en desuso.

Materia prima con historia

“Con nuestro trabajo logramos utilizar madera nativa sin cortar nuevos árboles”, Cristian Anguita, socio fundador de Tabla Vieja.

“Nos encanta la madera, pero más nos gusta el bosque”, es su consigna. Porque si bien trabajan con este noble material para hacer sus creaciones, no necesitan recurrir a la tala de árboles para llevar a cabo su trabajo.

Hablamos con Cristian Anguita, socio de Tabla Vieja, quien nos explicó cómo comenzó todo: “Veíamos que hay construcciones muy deterioradas que no tenían ningún uso, o si lo tenían era para leña, pero una buena parte del material era rescatable”, asegura.

Es decir, la ganancia es doble: con la madera que se podría haber usado como leña (y, por lo tanto, emitiendo gases contaminantes a la atmósfera), se crean nuevos elementos de diseño. Un gran WinWin.

Por otra parte, evitan un problema que aqueja particularmente a la Araucanía (donde se encuentra su taller), que es el de la deforestación. “Con nuestro trabajo logramos utilizar madera nativa sin cortar nuevos árboles y, por ende, hacemos una contribución a la sustentabilidad del bosque nativo”, agrega Cristian.

En el proceso de búsqueda y desarme de madera se han encontrado con especies como el roble, coigüe, tepa y legna… algunas de ellas con más de 100 años. ¡No se puede perder un material tan rico en historia y en su nobleza!

En Tabla Vieja fabrican tanto objetos de diseño como elementos de construcción.

El proceso

El taller de Tabla Vieja está en Malalcahuello, en plena cordillera andina de la región de La Araucanía. En los alrededores buscan la madera en desuso para hacer el desarme de las construcciones y, posteriormente, realizar un proceso de selección y tratamiento contra  insectos.

Esta localidad de la Araucanía está en plena pre cordillera.

Tratamos de utilizar al máximo la madera que recuperamos. Entonces, lo que no sirve como revestimiento, también lo usamos, pero para fabricar otros tipo de productos”, nos cuenta Cristian.

Según consignan en su sitio web, en un año de operación, han hecho diferentes productos con los cuales se hubiese requerido la tala de más de 1.700 árboles. Tala que, como sabemos, en este caso no ha sido necesaria.

El aprecio por su valor

Hemos descrito el trabajo que hay detrás de sus productos, al igual que el corazón del emprendimiento. Ambos factores nos producen admiración por la conciencia que hay detrás del negocio. Pero ¿qué hay de los consumidores?

Afortunadamente hoy a algunas personas les importa la sustentabilidad, y están más conscientes del impacto ambiental de sus decisiones. Por lo tanto, valoran el hecho de que no exista tala de bosque para tener productos de madera nativa”, asegura el fundador.

Agrega que “la madera nativa es un material valorado de por sí, y lo que ofrecemos nosotros es poder seguir utilizándola. Además aprovechamos el secado, colores y texturas que ha dejado en ella el paso del tiempo y al mismo tiempo que protegemos nuestros bosques”.

Felicitaciones a las 16 personas que junto a Cristian componen el equipo de Tabla Vieja. Nos alegra saber que la idea surgió considerando el cuidado del entorno como el leimotiv del negocio. ¡Tienen todo el espíritu Biwil!

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