Es sabido que en Europa la bicicleta es uno de los principales medios de transporte. No es producto del azar que países como Dinamarca, Bélgica y Holanda lideren su uso.

Por ejemplo, este último país tiene 17 millones de habitantes y cuenta con 22,3 millones de bicicletas. Es decir, hay más bicicletas que holandeses. Esto gracias a una serie de medidas que ha adoptado el Gobierno para incentivar su uso y que son parte de un plan que comenzó en los 70.

Lo más reciente es lo que dio a conocer Stientje van Veldhoven, secretaria de Estado de Infraestructuras, quien anunció el pago de unos 150 pesos chilenos por cada kilómetro recorrido en bicicleta entre sus casas y el trabajo. ¡Se pasaron!

Esta medida tiene un objetivo claro: seguir reduciendo el uso del automóvil, y que más personas opten por la bicicleta como principal medio de transporte. Estiman que gracias a este incentivo, dejarán de circular unos 200 mil autos al año.

El historial de buenas ideas

Las bases de las políticas que ha adoptado el estado holandés giran en torno a una mirada en el largo plazo y acompañada de un cuantioso presupuesto dedicado exclusivamente a mejorar las condiciones para que los ciclistas se desplacen de forma segura.

Actualmente cuentan con más de 35 mil kilómetros de ciclovías e invierten unos 400 millones de euros al año en infraestructura para ciclistas (estacionamientos, vías segregadas y educación, etcétera). Más allá de si es una cifra muy alta o no, lo importante es que hay preocupación e inversión.

Las bicicletas son parte de las fotos de Holanda.

En temas de seguridad vial, la mayoría de las ciudades ha regulado la velocidad máxima de los autos en zonas urbanas y algunas localidades como Utrecht se restringe el ingreso de los autos al centro, dejando la mayoría de las calles de uso exclusivo de ciclistas y scooters. ¿Los autos? Transitan por una circunvalación que rodea la ciudad.

La cultura de la bicicleta es inculcada a los niños desde los tres años. A esa edad empiezan a dar sus primeros pedaleaos y en la educación primaria tienen clases de ciclismo: “Nuestro proyecto nació en 2015, año en que el Tour de Francia comenzó en Utrecht. Hemos alcanzado a cerca de 3.500 niños con nuestro programa”, afirma a un medio Lex van Dalfsen, de Fietsmeesters (maestros de bicicletas),  líder de esta iniciativa.

Aún falta por hacer

A la luz de todos esos antecedentes, pareciera que ya está todo hecho. Sin embargo, el Estado holandés aún tiene en carpeta proyectos y desafíos que enfrentar (y que desde Biwil miramos con sana envidia, por cierto).

Como el nivel de penetración en el uso de la bicicleta es tan alto, ahora deben solucionar otros problemas. Por ejemplo, estacionamientos que puedan contener la gran cantidad de bicis que llegan hasta los lugares más concurridos de cada ciudad.

Por lo general se trata del centro urbano, donde se encuentran las oficinas. Una de las medidas que manejan es la construcción de estacionamientos en puntos estratégicos, tal como ocurre en Ámsterdam, que hoy cuenta con 230 mil, pero en 2030 tendrá 30 mil más.

Como ven hay mucho de lo que podríamos tomar nota y aprender, para adaptar lo sirva a nuestra realidad. Por el momento Santiago sigue siendo la segunda ciudad que más pedalea en América Latina, y quién sabe si algún día nos vamos a parecer a alguna ciudad de Holanda.

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