Los motores convencionales, que funcionan con bencina o diésel, son una gran fuente emisión de dióxido de carbono (CO2) y otros gases contaminantes, por lo que varios países del mundo, especialmente en Europa, les están haciendo la guerra.

Por ejemplo, Alemania acaba de aprobar una ley que prohíbe los vehículos que no cumplan ciertos estándares y Francia ya anunció una serie de incentivos para que en las calles de París sólo haya autos eléctricos de aquí a 2030.

Hoy queremos celebrar a otra ciudad que se prepara para el fin de los autos petroleros en un par de años: Roma, la capital de la bella Italia, cuya alcaldesa hizo el anuncio hace tan sólo un par de semanas. ¿Quieres saber de qué se trata? En Biwil te lo contamos.

Desde 2024, las hermosas postales de Roma no incluirán autos diésel en sus calles.

El anuncio

Fue la máxima autoridad de la ciudad, Virginia Raggi, quien hizo las declaraciones en el marco de la 40 Cities: Women for Climate, una instancia celebrada en Ciudad de México que reunió a poderosas mujeres de los principales centros urbanos del mundo. ¿La consigna? Luchar juntas contra el cambio climático.

“Al respaldar los principios de la declaración de calles libres de combustibles fósiles, Roma ha decidido prohibir el uso de automóviles diésel en su centro histórico a partir de 2024”, anunció la edil entre aplausos. “Nadie tiene que quedarse fuera (pues) el desarrollo sostenible e inclusivo es nuestro objetivo común”, complementó.

En su página de Facebook, Raggi ratificó el compromiso, señalando que “el cambio climático está modificando nuestros hábitos de vida, y nuestras ciudades corren el riesgo de enfrentar desafíos inesperados. Si queremos intervenir seriamente, debemos tomar medidas enérgicas. Debemos actuar sobre las causas y no sólo sobre los efectos”.

El centro histórico de la ciudad de Roma es visitado por millones de personas al año.

¿En qué consiste?

Actualmente hay un intento de regulación al respecto, pero se limita a una restricción de los vehículos más contaminantes en función de su placa patente; pero no ha dado éxito esperado, porque muchas personas tienen dos autos o, simplemente, no respetan la prohibición.

La alcaldesa de Roma, Virginia Raggi. Foto: cuenta personal de Twitter.

Por eso, esta medida es más estricta ya que no permitirá que ningún auto que se alimente de diésel entre a la zona histórica de Roma. Y se espera que, a continuación, ocurra lo mismo con los bencineros.

En el caso de la antigua capital del Imperio Romano, la razón para tomar la medida se basa en dos argumentos: el primero tienen que ver con la calidad del aire, cada vez más contaminado por la gran cantidad de autos cuyas emisiones ahogan a los millones de personas que circulan diariamente por el centro histórico.

Monumentos en peligro

La segunda es una razón histórico-arqueológica. Y es que los automóviles petroleros están generando una degradación de sus monumentos históricos, poniendo en peligro uno de los patrimonios culturales más ricos del planeta: ruinas de más de dos mil años tales como el Foro romano, el Coliseo, el Panteón de Agripa o el Foro Trajano.

Las autoridades quieren impedir que los monumentos se deterioren.

Según estudios realizados en 2017 por el Ministerio de Cultura de ese país, existen más de tres mil quinientos monumentos y más de 60 esculturas de bronce que corren grave riesgo de deterioro debido a la contaminación del aire. Y si a esto se le suman los costos de limpieza y restauración… la medida parece ser una buena solución en el mediano y largo plazo.

A pesar de que acá no contamos con monumentos históricos tan antiguos y valiosos, sí tenemos una ciudad contaminada y colapsada. Por lo mismo, quizás sea hora de que en Chile comencemos a pensar en una solución como ésta. ¿Por qué no?

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